El periodista y columnista de Los Danieles y la Revista Cambio, Daniel Samper Pizano, está en el centro de la polémica por cuenta de su nueva columna “Machismo feminista”, en la que entre otras cosas asegura que el feminismo colombiano “imita el sectarismo tradicional de los machos, pero potenciado exponencialmente por abundantes dosis de corrección política”. De por sí, renombró a esta línea feminista como “machifeminismo”.
A lo largo de su corto texto, Samper Pizano expone las distintas razones por las cuales considera que el feminismo actual raya en el “extremismo”, empezando por el episodio en el que fue criticado por sus comentarios sobre Ingrid Betancourt en otra columna titulada “Bella durmiente y bruja mala” (que al parecer ya no está en el portal).
En este texto, el periodista citó a ex compañeros de cautiverio de Ingrid que relatan lo que habría sido una actitud “apática y bastante agria” de ella durante su secuestro (según Clara Rojas) e incluso trajo a colación el recordado episodio de su esposo Fabrice Delloye, quien tras esperarla por seis largos años manifestó en su libro que tras su regreso Betancourt fue “fría” e incluso lo acarició como “a un perro inquieto al que intentas tranquilizar”.
“Un personaje a medias ubicado entre la bella durmiente del bosque y la bruja mala de Blancanieves. Me refiero a Ingrid Betancourt, que se pasea injertada de princesa en la carroza real de Juan Manuel Santos”, señaló la columna de Samper Pizano.
No obstante, lejos de tener aprobación de una gran mayoría, rápidamente el periodista se convirtió en la diana de una ola de críticas que señalaron que “bruja” no es una forma adecuada de crítica política contra una mujer, ya que una gran mayoría asegura que esos calificativos son usados para desprestigiar o restar validez a las mujeres que ostentan cierto grado de poder. Exactamente la misma polémica en la que se vio envuelto su hijo, Daniel Samper Ospina, cuando llamó “Juana la Loca” a Ingrid Betancourt.
Casi que hablando a nombre suyo y de su hijo, Pizano salió a defenderse con otro texto que avivó todavía más los ánimos y en el que se fue lanza en ristre contra el feminismo: “Parece que aquella columna en Los Danieles agitó la militancia social ultrafeminista. Me tildaron de machista, de opositor del progreso femenino y de enemigo del género”.
- Lea además: Tapabocas, ¿el gran villano de Alejandro Gaviria y los presidenciales?
- Le puede interesar: Aída Merlano, Álex Char y Gerlein: abecé del escándalo de ‘Casa Blanca’
No obstante, a su entender salió victorioso cuando Ingrid Betancourt generó ruptura en la Coalición de la Esperanza por su oposición frente a algunos apoyos políticos de Alejandro Gaviria y todos los medios la criticaron por apresurar el fin de la paz en el centro de la política.
“Las feministas callaron; habían logrado atemorizar con su acoso a los columnistas y ahora, al levantarse la veda, estaban espantadas al ver con qué gusto se desahogaban en sus artículos los acorralados. Esto revela, tristemente, que el extremismo de género avanza y es capaz de achantar, acomplejar y acallar”, señaló.