Aída Merlano es un nombre que hoy por hoy ocupa los principales titulares del país. Su historia es una auténtica novela política que podría revelar cómo funciona la corrupción política en el Caribe colombiano y al tiempo una hidra de mil cabezas a la que le cortan una y le salen dos más. Una que desde el 2018 hizo aparecer en el radar a una mujer que surcaba en las altas esferas de poder, sin pena ni gloria, para sumergirla en un mar de traición, poder, fugas de película y amoríos.
El primer episodio, aquel que quedó registrado como el gran escándalo electoral de 2018, sucedió el 11 de marzo a poco tiempo de que Merlano quedara electa como senadora por el Partido Conservador. Ocupando, además, una curul que recién dejaba libre el llamado “congresista eterno”, Roberto Gerlein (ya fallecido), que también había sido su padrino para llegar a la Cámara de Representantes de 2014.
No obstante, la historia en dichas elecciones dio un giro sorprendente. Un allanamiento de la policía a la casa de campaña de Aída Merlano, que hacían llamar “Casa Blanca”, reveló lo que podría ser uno de los aparatos de corrupción más grandes descubiertos en Colombia. La Sijín y el CTI de la Fiscalía descubrieron en aquel lugar $261 millones de pesos en efectivo, cuatro armas de fuego, soportes de pagos, cédulas y una bolsa con certificados electorales. Una auténtica industria electoral.
En su momento, Revista Semana calificó lo hallado en ‘Casa Blanca’ como “el más sofisticado sistema de compra de votos hasta ahora conocido en el país”. Y lo cierto es que posiblemente no se trate de una frase exagerada, teniendo en cuenta que según el medio en ese lugar se llevaba un detallado control digital de los votos irregulares y los pagos a los sufragantes. Eso, sin contar que no era la única edificación que tenía ese fin.
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El país se escandalizó y tuvo que pasar casi un mes para que la congresista se entregara a las autoridades el 10 de abril. De ahí en más, Merlano tuvo un largo año de procesos, empezando por la solicitud de pérdida de investidura realizada por la Procuraduría y la llamada de la Corte Suprema de Justicia para responder por los hallazgos de la Fiscalía. Los delitos eran varios: corrupción al sufragante, porte ilegal de armas, retención ilegal de cédulas y concierto para delinquir.
No obstante, a pesar de que la política se mostró siempre dispuesta a declarar en la Corte para aclarar los sucedido, este tribunal le salió el paso dictando medida de aseguramiento en su contra tras apenas unos días de su entrega. El 14 de septiembre de 2019, un año después, fue condenada a 15 años de prisión por esa misma corporación y enviada a la Cárcel El Buen Pastor.
La fuga a Venezuela
En video quedó grabado el momento en el que Aída Merlano logró burlar a la justicia colombiana el 1 de octubre de 2019, a solo dos semanas de haber sido condenada. En medio de una cita odontológica que supuestamente tenía la excongresista en un centro médico de Bogotá, se puso en marcha un plan secreto que le permitió fugarse para nunca más volver.
Quedó entonces en evidencia cómo la mujer, con la presunta ayuda de otras personas, logró cambiarse de ropa tras acabar su procedimiento odontológico y fugarse con con una cuerda que daba al primer piso del edificio. También se ve cómo Merlano cae fuertemente al suelo y luego se sube a una motocicleta que la esperaba sin mayor problema.
En un comunicado posterior, la Unión de Trabajadores Penitenciarios emitió un comunicado en el que dijo que existió complicidad entre la prófuga exsenadora y el centro odontológico, así como que su custodia se había realizado con “todos los protocolos establecidos”. Para entonces, el INPEC estaba en la mira ya que resultaba sospechoso que nadie estuviese vigilando en el piso de abajo y que a la entonces presa se le haya dejado sola en el consultorio.
Cuatro meses después, el 27 de enero de 2020, con la presunción de que aún estaba en Colombia, Aída Merlano fue capturada en Venezuela por las Fuerzas de Acciones Especiales, en una zona de apartamentos lujosos de Maracaibo. Sin embargo, estando en este país la situación para Colombia no ha resultado ventajosa ya que, con las relaciones diplomáticas deterioradas entre Duque y Maduro, una extradición casi nunca ha estado en la baraja de cartas.
En Venezuela, Aída Merlano se encuentra recluida en una casa de seguridad (de la que nadie conoce ubicación) y desde allí, en reiteradas ocasiones, ha aparecido para caldear el clima político en Colombia con declaraciones en la que ha incluido nombres de gran relevancia de la política nacional. Esto, en el marco de algunas audiencias que se han adelantado en el vecino país.