Luego de una semana de violentas manifestaciones en Estados Unidos, tras el asesinato de George Floyd a manos del policía Dereck Chauvin en Mineápolis, las cuales se fueron trasladando hacia otras ciudades como Nueva York y Washington, el presidente Donald Trump -con Biblia en mano- continúa demostrando una desafiante postura frente a los protestantes a quienes ha llamado “terroristas”.
En medio de un impactante marco a su alrededor, en el que los ciudadanos gritaban y luchaban contra las autoridades por lo que califican como racismo institucional, el presidente Trump salió del ‘búnker’ de máxima seguridad de la Casa Blanca en donde se hallaba refugiado, para autoproclamarse como el presidente “de la ley y el orden”, además de anunciar que se apoyará en el personal militar para controlar el caos que se ha desatado en los últimos días. “Vamos a acabar con la anarquía”, agregó.
Sin embargo, no es la primera vez que lo hace, pues desde que fue escogido por el Partido Republicano les prometió a sus votantes que sería el presidente de la ley y el orden. Un mensaje que repitió una vez más desde sus redes sociales.
"Si las ciudades y los estados rehúsan tomar las acciones necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, yo desplegaré las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y les resolveré rápidamente el problema", agregó el presidente Trump en su discurso.
Apenas terminada esta intervención frente a la residencia presidencial, las autoridades le abrieron paso mediante un cordón de seguridad en el que los manifestantes fueron dispersados con disparos de goma y por el que cruzó hasta llegar a la iglesia St. John’s, en donde se tomó una controversial fotografía que ha sido criticada por sus detractores.