La violencia contra la mujer y los feminicidios son, cada vez más, un flagelo que afecta a gran parte de la sociedad colombiana. Casi como un grito al aire, al eco de una justicia que va más lenta que fuerte con los agresores, una mujer aseguró por medio de varios videos de Tiktok que ha sido víctima de violencia intrafamiliar, acoso y amenazas por cuenta de su exesposo, el agente del Inpec, Mario Javier Pinilla.
Su caso se suma a los más de 24.492 registros de violencia intrafamiliar que Medicina Legal reportó al corte de agosto de este año, una cifra poco mayor a la reportada en el mismo mes de 2020. Sin embargo, como la mujer lo señala en su denuncia titulada “Ayúdenme por favor”, si su situación no recibe atención puede terminar enlistada como otra más de las más de 630 mujeres que han sido asesinadas en el país.
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Según la autoridad forense, al menos 67 de esos casos ya han sido declarados como feminicidios. Una situación marcada entre otras por la falta de atención de las autoridades y la dificultad para determinar la motivación real detrás del resto de homicidios.
Pero en este caso aún no es tarde para actuar. Se trata de la historia de Edna Trujillo, una mujer desesperada que ha decidido contar su historia a través de redes sociales, ya que según manifiesta, no ha recibido apoyo por parte de la Fiscalía e incluso de su propia abogada, encontrándose ad portas de un proceso penal que podría separarla de sus dos hijos.
“Estuve casada con el señor Mario Javier Pinilla, guardián del Inpec, trabajador de La Picota (...) No pudimos convivir por los traumas físicos que me causó por la violencia intrafamiliar, porque el señor era muy agresivo. Nosotros tuvimos dos hijos, en el 2008 yo preferí separarme porque la comisaría de familia de Timiza se dio cuenta de todas las agresiones que me hacía”, aseguró en uno de los testimonios.
La mujer señala que debido a los constantes acosos por parte de su exesposo, le ha tocado mudarse junto con sus hijos a varias partes del país, precisando que incluso así nunca ha dejado de perseguirla. “Con amenazas, con gente que ha salido interna de las cárceles, me han venido a amenazar”, cuenta.
En otro video, Trujillo dijo que en una parte de todo esto sus hijos llegaron a estar en peligro. Relata que cuando se mudó junto a su nueva pareja a Palmira, en el Valle, descubrió que su hijo de nueve años estaba en las drogas, motivo por el cual decidió reprenderle con un golpe y fue demandada por un familiar de Pinilla.
Sin embargo, vaya sorpresa se llevaron los involucrados en el proceso cuando, según Trujillo, descubrieron que el propio guardián del Inpec le habría estado consignando a su hijo para la compra de drogas.