Con el final del concierto del británico Harry Styles en el Coliseo Live, ubicado en la zona rural de Cota, en la autopista que conecta a Bogotá con Medellín, se cierra una nueva jornada multitudinaria de este centro de eventos que se debate entre ser el preferido de artistas de talla internacional y el causante de monumentales trancones que afectan a los ciudadanos que desean salir o ingresar a la capital.
Tras casi cuatro meses de inaugurado, desde el pasado 12 de agosto, el Coliseo Live ya ha recibido a grandes artistas como Marc Anthony, Christian Nodal, Ricardo Arjona o bandas mundialmente conocidas como The Killers o Artic Monkeys, ahora sumando la presentación de un grande del pop contemporáneo como Styles. Sin embargo, este tiempo ha sido también agridulce para los habitantes de la zona y conductores habituales de la vía, quienes se han enfrentado a trancones sin precedentes.
Kienyke.com visitó la zona del Coliseo Live en pleno concierto de Harry Styles para verificar qué tan grave es la situación que llevan meses denunciando los ciudadanos sin tener mayor respuesta de las autoridades. El resultado no fue muy diferente a lo esperado: una hora de recorrido entre el Puente de Guaduas, en la salida por la Calle 80, hasta el lugar del concierto, un trayecto de 1.4 kilómetros que en un día normal debería tomar unos cinco minutos.
Los hallazgos son varios: cantidad considerable de carros particulares parando en plena carretera para dejar a los asistentes al concierto o buscando parqueadero, paradas anormales de las flotas que generalmente conducen a otros municipios de Cundinamarca (y ahora son utilizadas por las personas para llegar a sus conciertos), vans privadas transportando personas y una oferta importante de servicios de parqueadero.
Una vez superado el punto del Coliseo Live, la vía que conecta a Bogotá con el municipio de Villeta se normaliza, con un tráfico más fluido que contrasta con el trancón que se forma al intentar regresar a la capital. Al final, el tráfico en el retorno se ve alimentado por las personas que regresan de sus viajes, las que se mueven en la zona y aquellas que solo asistieron para dejar a alguien en el concierto.
De hecho, uno de los grandes problemas que se evidenció en el lugar es que el parqueadero oficial autorizado no queda en el mismo costado del Coliseo Live, sino en el otro costado (sentido Villeta-Bogotá), por lo que muchos asistentes terminan dando la vuelta completa congestionando ambos sentidos de la autopista.
Sin embargo, eso sí, hay que decir también las bondades, siendo principal la dinamización de la economía local que se ha generado con el Coliseo Live con los vendedores ambulantes. Por ejemplo, en el concierto de Harry Styles fue frecuente la oferta de pines del artista, carpas para lluvia, banderas LGBT, sombreros vaqueros o camisetas contramarcadas.
Al final, la culpa de todos estos atascos, de la poca o incluso nula logística para no convertir en un casos una de las salidas y entradas más importantes de la ciudad, no debería recaer sobre los fanáticos (que asistirían al Coliseo Live o cualquiera que sea el escenario de sus artistas favoritos). Debería recaer, eso sí, sobre las autoridades que dieron el permiso para la operación y que deberían haber exigido un riguroso plan de choque para evitar esta previsible situación.
Y es que lo cierto es que esta está lejos de ser la primera vez que los ciudadanos denuncian caos vehícular por el Coliseo Live. Una primera señal se dio en el concierto inaugural de Marc Anthony, con trancones de más de dos horas para salir de Bogotá en la noche del viernes 12 de agosto. A eso le han seguido las multitudinarias presentaciones de Daddy Yankee o el reciente Harry Styles, así como para marzo se prevé la llegada de Imagine Dragons.