Colombia vive un momento histórico. Los eventos son muchos en poco tiempo y el reloj sigue corriendo: el triunfo de un candidato de izquierda junto a una vicepresidenta que representa la lucha de una gran cantidad de poblaciones históricamente marginadas, pero todavía más importante, la apertura de puentes entre sectores divididos de cara a construir la gobernabilidad del proyecto entrante. Un proceso que encuentra su mejor momento ahora con la reunión de Gustavo Petro y Álvaro Uribe Vélez.
Diálogo, ha sido cuando menos la palabra favorita de la semana. Diálogos con los liberales, con los verdes, un Partido de la U dispuesto a escuchar las propuestas del acuerdo nacional que abandera el Pacto Histórico y ahora el cara a cara entre dos líderes que en los últimos años han protagonizado los más intensos encontronazos desde polos opuestos de la política.
Así fue como inició este final de semana: con la noticia de que Álvaro Uribe, férreo opositor de las ideas de izquierda, aceptó la invitación a dialogar de Gustavo Petro a través de un mensaje en el que aseguró que asistirá en representación del Centro Democrático (aunque eso sí, partiendo de que existen “visiones diferentes sobre la misma patria”). Un mano a mano que fue calificado por el senador Gustavo Bolívar como “los tuits más importantes de los últimos 10 años en Colombia”.
Lo cierto es que, a pesar de sonar ambiciosas, las palabras de Gustavo Bolívar están lejos de no ser ciertas. Petro celebró la aceptación de Uribe con la frase “Bienvenidos a la era del diálogo que es la base de toda humanidad”, tendiendo lazos sobre quien podría llegar a liderar la oposición en su futuro gobierno. No obstante, a esta conversación aún le queda mucha trocha por recorrer, ya que su avance prácticamente se remonta a un recorrido histórico por el conflicto armado colombiano.
Desde que se supo sobre la victoria de Gustavo Petro, Álvaro Uribe fue uno de los primeros en señalar que “para defender la democracia es menester acatarla”, haciendo un llamado a la tranquilidad en medio de unos ánimos caldeados por varias suspicacias frente a los resultados electorales desde algunos representantes de la derecha.
“Gustavo Petro es el Presidente. Que nos guíe un sentimiento: Primero Colombia”, señaló el exmandatario colombiano.
A la par, Gustavo Petro tuvo su primera reunión de empalme con el actual mandatario Iván Duque, entrando por primera vez a la Casa de Nariño en calidad de presidente electo, mientras Francia Márquez hizo lo mismo con la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. Fotos históricas, cuando menos, de quienes (a veces con nombre propio y otras veces con indirectas) llevan cuatro años de críticas y ataques.
No obstante, es importante no olvidar la palabra clave: el diálogo. El encuentro entre Uribe y Petro es la confirmación de una reorganización de la política, de una serie de conversaciones entre actores que están valorando la llegada de un gobierno que viene con las banderas del “cambio” y frente al que muchos no han terminado de forjar una posición. Una actitud que no resulta sorpresiva, si se tiene en cuenta que se trata de una fuerza que históricamente nunca había logrado el poder.
Para no ir más lejos, el propio Uribe en repetidas ocasiones fue el que lideró las críticas hacia Petro y viceversa. Por ello, ha resultado tan llamativo este encuentro que incluso ha generado reacciones desde todas los sectores de derecha, centro e izquierda, en su mayoría concordando en un objetivo: seguir adelante en medio de las diferencias por el bienestar del país.