La visita a Colombia del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, a Colombia, terminó robándose todas las miradas esta semana por la importancia de dicha reunión para el delineamiento de las relaciones bilaterales entre ambos países durante los próximos cuatro años. Un encuentro que terminó marcando muy pocas diferencias y una importante cantidad de puntos en común, sobre todo en lo que respecta a la lucha contra las drogas.
El narcotráfico, la paz, la reforma agraria y el medio ambiente fueron los temas que trataron en la Casa de Nariño Gustavo Petro y Blinken. Destacando que después de su reunión ambos dieron declaraciones en las que, de hecho, Estados Unidos dejó en claro que apoya el enfoque integral de Colombia en la lucha contra las drogas. Una que estaría más enfocada en los macroproblemas que en la criminalización del campesino productor.
Al final, Blinken aseguró que apoya “firmemente el enfoque integral de la administración”, señalando que la lucha contra el narcotráfico tenía que ir más allá que el simple fortalecimiento de las fuerzas militares, incluyendo un componente de justicia para el campesinado que se ve obligado a participar en la cadena de producción de la droga; así como la lucha contra la desigualdad, considerada raíz de la inseguridad y la guerra.
Sin embargo, por lo que se sabe hasta el momento esta no fue toda la cercanía lograda entre Gustavo Petro y el líder diplomático estadounidense, quien además se habría vestido sin problema una ruana boyacense de cuatro puntas que el mandatario colombiano le regaló en medio de la jornada. Como lo hizo público el presidente a través de una fotografía en su cuenta personal.
“Mi regalo a Blinken”, fue el mensaje de Petro en el trino donde aparece él junto a Francia Márquez, observando al experimentado diplomático estadounidense mientras vestía con felicidad esta prenda típica del departamento de Boyacá.
En sí, lo dialogado entre Petro y Blinken sobre el narcotráfico se podría reunir en cuatro puntos clave: la descriminalización del campesino cultivador de coca, la necesidad de erradicar forzosamente los “grandes cultivos industriales de coca”, de seguir adelante con la reforma agraria y reforzar los sistemas de inteligencia contra el tráfico de droga. Eso sí, reafirmándose en que para ninguno de estos puntos se buscará el empleo de glifosato.
Sin embargo, otros puntos como la extradición marcaron algo de diferencia, ya que el presidente Petro volvió a dejar clara su intención de que un integrante de una estructura criminal que “decida acogerse a la justicia en Colombia y dar garantías de no repetición, no sea extraditado”. Esto también va de la mano con lo que han llamado desde el gobierno “la paz total”, sobre la que reveló que varias organizaciones multicrímen ya le han mandado cartas donde manifiestan su intención de desmantelarse.