Colombia se alista para un suceso bastante particular, con la posesión del excandidato presidencial Rodolfo Hernández como senador en la curul de oposición bajo la premisa de no fungir como opositor de Gustavo Petro. Una postura que ahora queda todavía más marcada tras la reunión del presidente electo con Hernández, que dejó varias imágenes del abrazo entre dos líderes que hasta hace semanas estaban en un visceral enfrentamiento electoral.
Cabe recordar que el pasado 19 de junio, luego de tres semanas de una desgastante campaña en la que primaron los rifirrafes, escándalos y la ausencia de un debate que varios pidieron con urgencia (incluyendo un fallo judicial del Tribunal de Bogotá que lo ordenó), Gustavo Petro terminó ganando la presidencia por 651.649 votos de diferencia.
Una final reñida en la que Gustavo Petro logró obtener según los escrutinios 11’291.986 votos y Rodolfo Hernández más de 10,6 millones, pero que además resultó histórica tras tener la abstención más baja en los últimos 24 años.
Aún así, a pesar de que en un principio se pensaba que el ingeniero lideraría o por lo menos adoptaría las banderas de la oposición, el Diálogo Nacional propuesto por Gustavo Petro avanza como una aplanadora entre las fuerzas del panorama político nacional. Eso, al punto de que Hernández no solamente será un apoyo para el Gobierno en ciertos proyectos, sino que además cerraron esa paz con un fraternal abrazo.
Lo cierto es que esta imagen ha generado gran revuelo, entre otras cosas, por la fuerte polarización que en su momento llegó a vivir el país y en la que tanto Petro como Hernández encarnaron cada uno de los polos de la discusión. Peleas, agresiones, insultos, matoneo, finalización de amistades y hasta diferencias familiares, fueron frecuentes en medio de esta campaña presidencial.
Ahora, el mensaje en efecto se alínea con el “Acuerdo Nacional”, que no es más que la apuesta de Gustavo Petro para lograr consensos sobre lo fundamental con partidos políticos con los que es posible que mantenga diferencias en un sinnúmero de ámbitos. Dinámica en la que la palabra “perdón” vuelve a ponerse sobre la mesa, poniendo a prueba la elasticidad de varias colectividades.