Fórmula 10: la paloma y el rayo
En medio de una política que empieza a reconfigurarse por combinaciones que antes parecían improbables, hay una que ya comienza a tomar forma y nombre propio: la Fórmula 10.
La paloma y el rayo.
Lo que han puesto sobre la mesa Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo no es solo un paquete de propuestas. Es un intento de ordenar el debate desde lo concreto: seguridad, crecimiento, reglas claras, institucionalidad. Temas conocidos, sí, pero con una intención distinta: volverlos ejecutables.
Ahí está el primer punto.
En Colombia no faltan ideas. Falta que pasen.
Por eso, más allá del contenido del llamado plan 10, lo que empieza a pesar es la lectura política de fondo. Esta no es una alianza tradicional. No responde a las lógicas clásicas de partido ni a las fórmulas previsibles. Es, más bien, un cruce de perfiles que representan dos maneras distintas de aproximarse al poder.
De un lado, una figura con estructura política, con discurso claro, con una identidad que no necesita presentación.
Del otro, un perfil técnico, con enfoque en datos, en gestión, en ejecución.
La Fórmula 10 se instala justo ahí: en la promesa de que esas dos dimensiones puedan convivir.