Las elecciones terminaron. Las urnas hablaron. Y uno de los mensajes más contundentes que dejó el presidente electo Abelardo de la Espriella fue que no habrá una tercera vuelta en las calles.
La frase tiene una carga política que va más allá de la coyuntura electoral. Es una invitación a reconocer que la democracia tiene reglas, procedimientos y momentos definidos para que los ciudadanos expresen su voluntad.
Durante los últimos años Colombia ha vivido una intensa polarización política. Las diferencias ideológicas se trasladaron a las redes sociales, a las plazas públicas, a los medios de comunicación e incluso a las relaciones personales. En muchos momentos, el debate político pareció convertirse en una confrontación permanente.
Por eso el mensaje del presidente electo busca marcar una línea de partida para la nueva etapa que comienza. La campaña terminó y el país entra en una fase distinta: la de gobernar.
La expresión “no habrá tercera vuelta en las calles” no implica desconocer el derecho a la protesta ni las libertades ciudadanas que protege la Constitución. Lo que plantea es que la legitimidad del nuevo gobierno proviene del resultado electoral y que las diferencias políticas deberán tramitarse dentro de las instituciones democráticas.