¡Arden los símbolos en Canadá y el mundo!

Varias iglesias han sido quemadas en Canadá, así como algunas estatuas han sido derribadas. Una guerra simbólica cada vez más presente en las protestas en el mundo.

Canadá celebró un nuevo aniversario de su fundación, el primero de julio, en medio de uno de los más grandes escándalos de su historia reciente: el hallazgo de 1.148 tumbas sin identificar de niños indígenas en antiguas residencias escolares religiosas. Un hecho que hasta el momento ha generado la quema de varias iglesias y la caída de las estatuas de la Reina Victoria de Inglaterra (1819-1901) y la de la actual soberana británica, Isabel II. 

La pesadilla para las naciones indígenas canadienses inició a finales de mayo, cuando la Nación Tk’emlups encontró 215 tumbas de menores en la antigua escuela de Kamloops, en Columbia Británica. Noticia que despertó gran indignación nacional por el hecho de que las Primeras Naciones estaban obligadas a ingresar a sus niños a dichas escuelas con la idea de inculcar la cultura blanca en los “salvajes”. 

Luego, a mediados de junio, la Nación Cowesses, descubrió otras 751 tumbas sin identificar en la provincia de Saskatchewan, exactamente en el terreno de la antigua escuela residencial Marieval. A eso se le suman 182 tumbas halladas por la Nación Ktunaxa este miércoles en la antigua escuela residencial St. Eugene’s Mission, en la Columbia Británica.

Sobre estos hechos se pronunció el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en su cuenta de Twitter, asegurando “que las palabras siempre parecen quedarse cortas en momentos como este”.

“El hallazgo de hoy se suma al creciente número de cementerios sin marcar descubiertos cerca de escuelas residenciales en todo Canadá. Las palabras siempre parecen quedarse cortas en momentos como este. Pero para la nación Ktunaxa y los pueblos indígenas de todo el país, sepan que estamos aquí para ayudarlos”, fue el tuit del mandatario canadiense. Un mensaje que recibió un sinfín de opiniones de internautas conectados con la situación, a la que algunos han calificado como “genocidio”

“Cancele la celebración del día de Canadá y celebre en su lugar un día de duelo. Exija la publicación de los registros de la iglesia. Acepte el papel del gobierno en el genocidio. Deje de pelear contra los sobrevivientes en la corte”, fue el mensaje que le dejó una tuitera a Trudeau.

No obstante, la indignación popular en Canadá no se quedó en las redes sociales. En los últimos días, se han reportado varias iglesias quemadas en distintas partes del país, un hecho que ha causado revuelo en el mundo.

De igual manera, han sido tumbadas las estatuas de las reinas Victoria de Inglaterra (1819-1901) e Isabel II (actual soberana británica), así como de algunas personalidades relacionadas con los internados católicos que funcionaron en Canadá desde 1863 hasta 1998.

Según informó BBC Mundo, estos lugares albergaron más de 150 mil niños indígenas en toda su historia. Al menos unos cuatro mil de ellos murieron.

Las escuelas residenciales católicas en Canadá, que sumaban más de 139, estaban a cargo de las iglesias anglicana, unida, presbiteriana y católica, que se estima manejaba el 60% de dichos lugares

¿Una guerra de símbolos en el mundo?

 

El estallido social en Canadá se suma a un fenómeno reciente en el que los ciudadanos de varios países han terminado dirigiendo su furia hacia todos aquellos símbolos que representen lo que, a su consideración, está o estuvo mal en su sociedad. Desde Estados Unidos hasta Latinoamérica y gran parte de Europa, han visto caer monumentos de aquellos quienes fueron tomados como héroes en otras épocas y ahora son juzgados por su implicación en la opresión de los pueblos. 

Quizá el ejemplo más claro sucedió en Estados Unidos, tras la revuelta social producto del asesinato del afroamericano George Floyd, a manos de la policía local. En dichas manifestaciones varias estatuas de Colón fueron atacadas, destacando entre ellas la de Richmond, Virginia, que fue derribada por la multitud.

Otra estatua de Colón cayó recientemente en la ciudad de Barranquilla, en Colombia, un monumento de mármol donado por Italia en 1892. El hecho se dio en medio de las protestas del Paro Nacional en el país, durante las cuales además los manifestantes arrastraron por las calles la cabeza del “conquistador” español.

En dicho contexto también fue tumbada la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá, conquistador español y fundador de la capital colombiana. 

Otro ejemplo de ataque a las estatuas sucedió en 2020 en Bristol, Inglaterra, donde manifestantes derribaron, arrastraron y botaron al agua la estatua de Edward Colston, un comerciante de esclavos del siglo XVII. 

 

A esa historia de protestas antirracistas y antiesclavistas se suman el derribo de estatuas de distintos personajes en Argentina, Chile, Bélgica, entre otros países, en donde los ciudadanos están atacando a todos aquellos símbolos que representan un pasado que les resulta incómodo.