En época de Semana Santa varios colombianos cambian sus dietas habituales con el fin de disminuir el consumo de carnes rojas para evocar una antigua cultura que durante varios años se acostumbra en las familias más religiosas.
La práctica se mantiene en los católicos quienes renuncian al consumo de carnes rojas durante la Cuaresma como un símbolo del sacrificio. Generalmente, el reemplazo de las carnes en los menús se da con alguna variedad de pescado pero en algunas regiones del país se acostumbra consumir huevos de iguana y de tortuga al igual que su carne, esta variedad es muy apetecida pero marcada por el comercio ilegal y el maltrato animal.
Para ampliar el panorama frente al viacrucis que padece la fauna colombiana durante la Semana Santa, Kienyke.com conversó con Juan Salvador, biólogo de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) quien ha presenciado de cerca el tráfico ilegal de animales y el maltrato al que son sometidas especies endémicas con fines comerciales.
En primera instancia, la carne de iguana es apetecida en varias regiones como en la Costa Atlántica y Santander por características culturales y tradicionales que permanecen en la sociedad colombiana, el consumo de estos animales se remonta a costumbres indígenas donde las poblaciones se alimentaban con estos reptiles.
Actualmente, en Colombia la comercialización de estos animales es ilegal. Salvador explica esta reglamentación. “En Colombia la legislación permite que en poblaciones donde no hay ganado ni animales de granja la población puede subsistir con el consumo individual de estos animales, sin embargo, lo que es ilegal consiste en la comercialización de la carne y huevos de los reptiles sacando un provecho económico incurriendo en un delito”, dijo el biólogo.
Corpamag hace un trabajo arduo en esta temporada ya que en la región Caribe se presenta un alto consumo de carne de especies como hicoteas, morrocoyos, babillas, iguanas, ponches y armadillos, con el fin de reemplazar la carne roja que tradicionalmente se consume en esta época. Ante esta situación, la Corporación Autónoma Regional invita a la población a evitar el consumo de estos animales teniendo en cuenta su importancia ecológica y el riesgo de adquirir enfermedades zoonóticas.
El biólogo resalta que a pesar de que el comercio de estas especies es ilegal, esta práctica se da por parte de las comunidades que incurren en la extracción de estas especies para generar una forma de ingresos.
“La carne de monte es mucho más costosa que la de los animales de granja, por ejemplo, por una porción de guartinaja (una especie de roedor de monte) se puede pagar entre 25 y 30 mil pesos, lo equivalente a la cantidad de un plato de carne de res de 15 mil pesos. La gente paga por los huevos de una tortuga entre 2 mil y 5 mil pesos por unidad mientras que los de iguana están entre 200 y 300 pesos teniendo en cuenta que la persona compra una tira que puede tener de 50 a 100 huevos”, afirmó Salvador.