En el pabellón tres de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, donde el ruido suele ser visual: portadas que compiten entre firmas, filas y flashes, hay un lugar donde la lectura ocurre de otra manera. El stand 139 no grita: invita. Y cuando alguien se acerca, lo hace distinto. No solo mira. Toca.
Allí, entre libros con relieve y juegos que parecen diseñados para reunir, la idea de acceso deja de ser un discurso y se vuelve experiencia. Hay páginas que no se pasan con los ojos, sino con las yemas de los dedos. Hay historias que no se ven, pero se sienten. Y en ese gesto se revela algo más profundo: durante mucho tiempo, la cultura ha tenido puertas que no todos podían abrir.
Dado Editorial Sensorial nació hace 18 años como la tesis de grado de Óscar Díaz. Lo que empezó como un ejercicio académico se convirtió, con los años, en una apuesta sostenida por la inclusión. Primero, enfocada en personas con discapacidad visual. Después, ampliada hacia otras formas de diversidad: discapacidad auditiva, movilidad reducida, neurodivergencias. La pregunta que, desde entonces, atraviesa este trabajo editorial ha sido: ¿quiénes han quedado por fuera de la lectura?
Adán Díaz Ereira, parte del equipo y expositor en la FILBo, lo explica mientras arma sus ideas sobre la marcha. "Dado un emprendimiento creativo que nació con un enfoque inclusivo, pensado inicialmente para incluir a la población con discapacidad visual por medio de adecuaciones de espacio”. Pero el proyecto entendió pronto que la inclusión no es estática. Por eso, hoy funciona en varias líneas: editorial, material creativo y talleres culturales. Libros, juegos, experiencias.
Así nacen los libros en Dado Editorial
Antes de crear, hay un paso clave: escuchar. “Lo que hace Dado primero es un mapeo de necesidades”, explicó Díaz. Un diagnóstico que permite entender qué falta, qué no está siendo cubierto. Luego viene la creación, la producción y, finalmente, el objeto. Un objeto que no siempre es un libro como lo conocemos.
En el stand, los libros tienen texturas, relieves, variaciones de papel. Algunos combinan Braille con macrotipo; otros incorporan elementos táctiles que permiten interpretar imágenes. “Los espacios también están narrando”, dice Adán, al explicar el sistema Braille. Leer, en este caso, es recorrer una celda de seis puntos donde lo que está y lo que no está construyen sentido.
Este proceso implica más trabajo, más tiempo, más costo. No es solo traducir un texto: es rediseñarlo desde otra lógica. Pensarlo para que sea legible, útil, accesible. Por tanto, muchas veces, hacerlo en conjunto con quienes lo necesita.
La cocreación es una de las apuestas más importantes del proyecto. Dado no solo produce para las comunidades, sino con ellas. Juan Sebastián Chacón, otro de los expositores, lo reconoce desde su propia experiencia. “Creo que lo que queremos saber de las discapacidades y las neurodivergencias es poco. Todo conocimiento que he adquirido acá es algo que nunca había vivido”, dijo.