El papa León XIV presidió hoy su primer Domingo de Pascua ante una abarrotada plaza de San Pedro e impartió la bendición 'Urbi et Orbi' con un nuevo llamado a la paz y una condena a la guerra, aunque sin mencionar conflictos concretos, a diferencia de lo que suele ser habitual en estas ocasiones.
A diferencia de la tradición, según la cual los pontífices usan este discurso de alcance mundial para repasar los focos de tensión internacional, León XIV optó por un enfoque global e instó a no ser indiferentes ni resignarse ante el mal, el odio y la guerra.
En esta ocasión no mencionó ningún escenario concreto, pero, como novedad, convocó para el próximo sábado 11 de abril una vigilia de oración por la paz en la basílica de San Pedro.
El formato empleado hoy por Robert Prevost contrasta con su anterior 'Urbi et Orbi', el de Navidad, en el que sí mencionó explícitamente a Israel, Palestina y Ucrania, e incluso pidió diálogo en los países de América Latina.
La bendición 'Urbi et Orbi' (a la ciudad y al mundo), reservada para el día de la elección del papa, el Domingo de Resurrección y la Navidad, fue seguida en la plaza de San Pedro del Vaticano por más de 50.000 personas.
Previamente, el pontífice celebró la misa del Domingo de Resurrección ante decenas de miles de fieles en una plaza engalanada con la tradicional decoración floral y apeló a la esperanza ante las guerras y la "idolatría del lucro", que saquea los recursos de la tierra.
Al término de los ritos, el pontífice recorrió la plaza de San Pedro y parte de la vía de la Conciliación en el papamóvil, para saludar a los miles de fieles y peregrinos congregados en el Vaticano para celebrar la Pascua.
Durante el trayecto, León XIV detuvo el vehículo en varias ocasiones para bendecir y saludar personalmente a numerosos niños, en medio del fervor de la multitud.