Una carta masiva a nombre de las familias del colegio Deustche Schule de Medellín llegó a la correspondencia de esta institución formulando una inconformidad con la admisión de la familia Quintero Osorio a esta institución educativa. Quienes escribieron la carta no comparten que Maia y Aleia, las hijas de Daniel Quintero Calle y Diana Osorio, ingresen a estudiar a esta institución privada.
La carta fue enviada con la intención de que se mantuviera en secreto los motivos de la no admisión de las hijas de Daniel Quintero: “no tenemos intención de un debate público alrededor de lo que en esta masiva comentamos y por lo tanto, la masiva tiene un carácter estrictamente privado y restringido al círculo de los interesados, la corporación y las familias”.
También aseguraron que no era un tema político, sino de valores y de principios. “esto no se trata de política, ni de partidos, ni tampoco de apoyo a candidatos presidenciales, ni menos de poner en entredicho el derecho a la educación”. Aunque no pidieron la expulsión de las hijas de la familia Quintero Osorio, sí se mostraron inconformes con su llegada a la institución.
“Nos resulta sorpresiva la admisión de la familia Quintero Osorio en el colegio, puesto que, al margen del derecho a la educación, los criterios y la discrecionalidad observados históricamente por el colegio, parecen haber sido inexplicablemente omitidos y esta vez en un caso cuya notoriedad es evidente, como es evidente la contraposición de los principios y valores que ellos profesan y los distinguen”, citan en el texto.
Aseguran que no están dispuestos a que sus hijos compartan las aulas con las hijas del alcalde Daniel Quintero Calle y lo tildaron junto a su esposa e hijas de enemigo del empresariado antioqueño: “la familia Quintero Osorio se ha hecho famosa por atacar, descalificar, deshonrar y buscar destruir de manera sistemática y descarada, sin prueba alguna, toda la estructura social y empresarial fundada en los grandes valores antes mencionados, que durante años hemos admirado y de la cual nos sentimos inmensamente orgullosos”.
Señalan a esta familia de engañar a los ciudadanos de Medellín y se niegan a compartir junto a ellos la institución. “Con este proceder han sacado réditos políticos y económicos habiendo encontrado eco en algunos sectores incautos de la sociedad, que sin exigir demostración de la validez de sus afirmaciones han caído en su falacia”.