La publicación de la hoja de vida de Daniel Quintero Calle como aspirante a la Superintendencia Nacional de Salud abrió un nuevo capítulo en la dirección de la entidad, tras la salida de Bernardo Armando Camacho Rodríguez. El movimiento del Gobierno se conoce en medio de tensiones internas por el manejo del sistema de salud y el futuro de las EPS en el país.
La novedad se dio apenas un día después de que se conociera que el presidente Gustavo Petro habría pedido la renuncia de Camacho. El funcionario confirmó su salida a través de una carta en la que argumentó “motivos estrictamente personales”, aunque aseguró que continuará apoyando las políticas del Gobierno desde otros espacios.
Tensiones por el rumbo del sistema de salud
Fuentes cercanas al proceso indicaron que la salida de Camacho estaría relacionada con desacuerdos de fondo frente a la estrategia del Gobierno en el sistema de salud. En particular, habría existido resistencia a continuar con la liquidación de EPS y el traslado masivo de usuarios hacia la Nueva EPS.
Este punto ha generado preocupación en distintos sectores. Incluso, el nuevo agente interventor de la entidad ha advertido que no existe capacidad suficiente para recibir más afiliados, lo que añade presión a un sistema ya tensionado.
Camacho había llegado en octubre de 2025 al cargo en propiedad, tras la salida de Giovanni Rubiano. Su paso por la Superintendencia fue breve y estuvo marcado por cuestionamientos derivados de su gestión previa como interventor de la Nueva EPS, la más grande del país con más de 11 millones de afiliados.
Reacciones políticas y controversia
La eventual designación de Quintero no ha pasado desapercibida. Desde la oposición, el representante Andrés Forero aseguró que la salida de Camacho responde a una derrota política frente al Ministerio de Salud y criticó su administración.