Este viernes sucedió un hecho político que marca un hito en la historia política colombiana: el regreso del Nuevo Liberalismo al país. Una bandera que cargó el caudillo Luis Carlos Galán en el siglo pasado y que, hasta su asesinato en 1989, representaba para la sociedad colombiana un nuevo aire para la dirigencia del país. Lejos de la corrupción, el narcotráfico y de las líneas tradicionales de la política.
Quien dio el sí para este hecho histórico fue la propia Corte Constitucional, luego de una lucha judicial de la viuda de Galán, Gloria Pachón, y de sus hijos Juan Manuel y Carlos Fernando. Una pugna que empezó desde hace casi cinco años, pasando por las negativas del Consejo Nacional Electoral y el Consejo de Estado entre 2018 y 2019.
En entrevista con Kienyke.com, Juan Manuel Galán aseguró que el regreso del Nuevo Liberalismo, fundado por Luis Carlos Galán en 1979 como una fuerza disidente del Partido Liberal, requiere una gran responsabilidad para mantener lealtad a “sus principios fundadores, al ejemplo de vida y sacrificio de sus héroes asesinados y para eso vamos a actuar con mucha seriedad, con mucho rigor, con un mensaje de apertura y de inclusión ante todos los colombianos”.
“Esta historia comenzó hace 40 años y tuvo una época muy dolorosa, muy difícil, donde su militancia y sus dirigentes fueron sistemáticamente asesinados. Más de 50 por la violencia, las estructuras criminales ligadas al narcotráfico y al paramilitarismo”, aseguró Galán.
A través de este partido político, Luis Carlos Galán y su socio ideológico Rodrigo Lara Bonilla hicieron oposición a los gobiernos de Turbay (1979-1982), Betancur (1982-1986), y Barco (1986-1987), hasta el reintegro de Galán al liberalismo en 1987 por pedido del presidente Barco y del líder del Partido, Julio César Turbay.
En su momento, este movimiento independiente demostró bastante fortaleza, logrando tener presencia en el Gobierno (Lara llegó al ministerio de Justicia en 1983), y en el Congreso. Su líder, Luis Carlos Galán, terminó siendo asesinado en 1989 durante su tercera campaña presidencial, ahora como liberal.
“Desde los organismos de seguridad del Estado y políticos, al servicio de esos intereses ilícitos, participaron en el exterminio del Nuevo Liberalismo y del asesinato de mi papá hace poco más de 32 años”, asevera.
En la mente de casi todos los colombianos reside ese momento trágico en el que este líder político cayó en la Plaza de Soacha el 18 de agosto de 1989, por unos disparos de ametralladora que lograron evitar su chaleco de protección. Eso, mientras un país le observaba y sus seguidores (que desbordaban el lugar) vitoreaban su nombre. Una promesa de lucha contra la corrupción, contra el narcotráfico y contra el clientelismo quedaba tendida en aquella tarima.
Hoy, renace de la mano de sus hijos. “Creemos en los principios y las causas históricas de justicia social que el liberalismo ha defendido. No solo es una implicación para nosotros de recuperarlo como un acto de reparación con este movimiento político, sino también la posibilidad de reaparecer en la escena democrática y dar una interpretación distinta de la política”, asegura Juan Manuel Galán.