En un escenario político donde el silencio suele ser la moneda de cambio, la vicepresidenta Francia Márquez volvió a demostrar que su voz es una de las más firmes dentro del gobierno de Gustavo Petro. Durante el último Consejo de Ministros, transmitido en vivo, Márquez no solo expuso su descontento con algunas decisiones gubernamentales, sino que también dejó claro que su lealtad está con la gente y no con los acuerdos de poder.
Su intervención, cargada de emoción y determinación, dejó una frase que resonó con fuerza: “Me duele que en este gobierno, que ayudé a elegir, se presenten tantos actos de corrupción”. No fue un comentario lanzado al aire, sino una declaración valiente de alguien que, desde el inicio de su carrera política, ha luchado contra las estructuras que perpetúan la desigualdad y la injusticia. Francia Márquez no se limitó a señalar la corrupción como un problema abstracto; lo hizo con nombre propio y en el corazón del Ejecutivo.
Uno de los momentos más contundentes de su discurso fue cuando hizo referencia a la actitud de la canciller Laura Sarabia. Según Márquez, en múltiples ocasiones ha tenido que recordarle a Sarabia que ella es la vicepresidenta de Colombia, una situación que refleja no solo las tensiones internas dentro del gobierno, sino también los retos que enfrenta una mujer negra en el poder. Su afirmación no fue una queja vacía, sino una denuncia sobre las dinámicas de poder y la falta de respeto que, incluso en un gobierno que prometió el cambio, siguen vigentes.