En tiempos donde un “like” puede valer más que la verdad, pocos casos retratan mejor el poder y el peligro de las redes sociales, como el de Belle Gibson, la influencer australiana que fingió tener cáncer cerebral terminal… y logró construir un imperio digital basado en una mentira.
Gibson se convirtió en una sensación global en 2013 con su historia de “supervivencia milagrosa”: decía haber sanado de un tumor incurable gracias a una alimentación natural, meditación y tratamientos alternativos. El relato era perfecto: joven, bella, fuerte, resiliente… y absolutamente falso.
Con ese discurso, creó la app The Whole Pantry, que Apple incluso llegó a promocionar; publicó un libro con Penguin Books, y prometió donar las ganancias a organizaciones benéficas que luchaban contra el cáncer. Nada de eso era verdad. Nunca estuvo enferma. Nunca hizo donaciones.
El escándalo estalló en 2015, cuando investigaciones periodísticas revelaron que todo había sido un engaño. Belle admitió que lo inventó todo. En 2017, la justicia australiana la multó con más de 400 mil dólares por prácticas engañosas. Hasta hoy, no ha pagado.