No fue una carta diplomática ni un comunicado oficial. Fue un tuit. Pero no cualquier tuit. Lo escribió Marco Rubio, actual secretario de Estado de Estados Unidos y figura clave del Partido Republicano. En menos de 280 caracteres, desató un temblor geopolítico: puso en duda la legitimidad del fallo judicial que declaró culpable a Álvaro Uribe.
“The only crime of former Colombian President Uribe has been to tirelessly fight and defend his homeland. The weaponization of Colombia’s judicial branch by radical judges has now set a worrisome precedent.”
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Con estas palabras, publicadas en su cuenta oficial de X, Rubio deslegitimó abiertamente el fallo que condenó a Uribe por fraude procesal y soborno de testigos. Y lo hizo en un momento clave: cuando Colombia vivía uno de los hitos judiciales más trascendentales de su historia democrática.
No es solo una defensa. Es un giro de época.
Rubio no solo respalda a Uribe. Lo eleva a categoría de símbolo. Y con ello instala una idea peligrosa: que en Colombia la justicia actúa no por pruebas, sino por motivaciones políticas.