La llegada del nuevo Congreso de la República estuvo enmarcada en una fuerte polémica por cuenta de los abucheos que se dieron en medio del discurso del presidente Iván Duque. Episodio que despertó un fuerte debate entre quienes reprocharon la actitud de los nuevos congresistas y quienes apoyaron la idea de que las palabras y cifras presentadas por el mandatario fueron algo fantasiosas. Una noción defendida por las bancadas de Gobierno.
El discurso del presidente tuvo varios componentes clave. Enfatizó entre otras cosas la defensa de los logros del Gobierno, hablando de exportaciones agrícolas, políticas migratorias, mejoras a la infraestructura vial, la recuperación de Providencia, la protección de las áreas marítimas, los avances en la matriz energética, la lucha contra las estructuras delincuenciales e incluso la defensa de los líderes sociales. Este último punto, sin duda fue uno de los más controvertidos por las bancadas de Gobierno y alternativos, quienes de hecho asistieron con fotos de los líderes que han sido asesinados en los últimos cuatro años.
Y no solo eso, sino que en reiteradas ocasiones congresistas de numerosos partidos llegaron a corear la palabra “mentiroso” e incluso cantaron la canción “Duque chao”, una adaptación a la realidad colombiana del himno de resistencia partisana italiana de la Segunda Guerra Mundial.
Por lo demás, el panorama de la instalación, en la que por primera vez los sectores alternativos tenían mayorías, estuvo lleno de carteles en contra del presidente y algunos rifirrafes entre congresistas de gobierno y oposición que no pasaron más allá de los gritos y las acusaciones. Sin embargo, poco fue lo que se le dejó decir a Duque.
No obstante, por otro lado, el episodio le trajo a la mente a varias personas los discursos de instalación del Congreso de gobiernos anteriores, señalando que hay diferencias importantes en la forma en que los congresistas entrantes lidiaron con la situación (aún cuando hayan sido contrarios ideológicamente).
Cabe recordar que este discurso, además de ser una formalidad para la posesión de los nuevos congresistas electos, es prácticamente el último pronunciamiento del presidente en ejercicio y el espacio para resaltar sus avances y logros. Un balance que por años han realizado los exmandatarios.
Pero, ¿han sido las demás instalaciones del Congreso igual de alborotadas? La respuesta rápida, por lo menos para lo que respecta de acá al 2002 es no. El primer ejemplo que se le vino a la gente a la cabeza es el de 2018, cuando Juan Manuel Santos realizó su último balance como presidente.
Juan Manuel Santos
En aquella ocasión, cabe recordar, Santos ya había firmado la paz con las Farc a pesar de las votaciones contrarias del plebiscito y se enfrentaba a un Congreso con mayorías de gobierno, encabezadas por el Centro Democrático. Eso, a días precisamente de entregarle el poder a Duque y a pesar de ello su discurso se culminó sin obstáculos importantes.
Cuatro años antes, Santos había sido reelegido para la presidencia, luego de una campaña fuerte con Oscar Iván Zuluaga como principal contendor, en la que triunfó con la promesa de sacar adelante la paz con la guerrilla de las Farc. Propuesta que fue respaldada por los colombianos.
Sin embargo, fue también el punto que marcó la ruptura definitiva entre Santos y la derecha pura y dura, que no perdía la esperanza del regreso de la seguridad democrática de Álvaro Uribe (que en principio marcaba un abordaje más combativo frente a los grupos guerrilleros).
“Tenemos el inmenso desafío, un desafío posible, de terminar un conflicto armado que nos ha desangrado por medio siglo y construir la paz. El Congreso cumplió un papel fundamental para preparar este camino con leyes que reparan a las víctimas y reformas que preparan la posibilidad de aplicar la justicia transicional”, señaló el entonces presidente Santos, recibiendo aplausos de los asistentes.