En el transcurso de los últimos años Colombia se ha convertido en uno de los destinos turísticos y económicos más importantes de la región, en gran parte por sus paisajes de ensueño y la calidez de sus habitantes. Factores que la han llevado a ser una de las visitas imperdibles de extranjeros y empresas que quieren empezar operaciones en el territorio nacional.
Sin embargo, eso sí, numerosos han sido los casos de personas que han terminado enamorados de la realidad colombiana e incluso han decidido asentarse en el país. Uno de estos ejemplos es el de un español, identificado como Álvaro, que se regó en halagos hacia Colombia y Cali (capital del Valle del Cauca), donde vivió por varios años.
Esto se dio en medio del programa de entrevistas del youtuber de viajes Fortfast, que en esta ocasión decidió hablar con Álvaro sobre el tiempo que estuvo viviendo en la ‘sucursal del cielo’, cuando el call center donde trabajaba decidió trasladar parte de sus operaciones a Colombia. Algo que, aunque comenzó con mucha incertidumbre, terminó siendo para el español un encuentro con lo más colorido y cálido de la cultura colombiana y caleña.
“La gente que me decía: ‘tio, ¿te vas a Colombia? Estás loco, estás chalao, te van a robar’ y todo eran comentarios negativos sobre Colombia. Pero es como en todo lado, como aquí en Málaga, igual que en Sevilla, que en Madrid, hay zonas donde sabes que hay que tener más cuidado. Lo mismo pasaba allí”, relató Álvaro.
Luego, expuso algunas de sus experiencias, empezando por las noches de fiesta en Cali al son de ‘pura salsa’, a las que calificó con un nueve sobre diez. De todo esto, el español se quedó en su mente con escenas a las que comparó con una “película de Broadway” en la que todo el mundo se levantaba de sus sillas de manera coordinada para bailar salsa hasta terminar sudando.
“Todo el mundo allí baila salsa (...) Parecía eso una película de Broadway, la movía de un lado y para el otro. Se me quitaron las ganas de bailar, (decía) yo voy a hacer tres movimientos estúpidos. En todos los sitios hay sillitas y la música suena todo el rato, no muy alto para que puedas hablar y de repente el dj pone la música, se levantan todos de manera ordenada, perfectamente estructurada y se ponen a bailar pura salsa. Termina el baile, todos terminan sudando y otra vez se sientan y se ponen a hablar tranquilamente”, narró sobre una de sus noches en Cali.
Otra cosa que Álvaro aceptó amar fue la comida y la economía en Colombia (aunque claro, pensaba todo en euros): “El ceviche, que bueno estaba (...) En restaurantes top la cena estaba a 20 o 25 euros, aquí un restaurante top yo tengo que hipotecar un riñón. Todos los platos que comí allí eran increíbles. La fruta sabe increíble, le da mil vueltas a España. La piña sabe a una piña celestial, del cielo, me cago en la put…”.