Una de las críticas que más le pesan al exalcalde de Bogotá y precandidato presidencial de la coalición del Equipo por Colombia, Enrique Peñalosa, es aquella que lo vincula con una obsesión por el concreto y las construcciones (sobre todo cuando las prioriza sobre otros temas de gran importancia para los ciudadanos). Pues bien, este jueves el político decidió dar un paso atrás en la confrontación de sus críticos y aceptar, abiertamente, que es ‘amigo del cemento’.
Cabe mencionar que todo se dio en el marco del anuncio del aval del Partido de la U a Peñalosa, quien hasta el momento permanecía sin colectividad de cara a las presidenciales luego de no lograr recolectar las firmas para presentarse como candidato independiente. Ahora, de la mano con Dilian Francisco Toro, parece indicar que la campaña del dos veces ex mandatario bogotano estará encaminada a construir cambios para la sociedad colombiana (o al menos así lo dijo en su discurso de aceptación del aval).
“Me han acusado de ser amigo del cemento. Pues si ser amigo del cemento es ser amigo de hacer obras que mejoren la vida de las personas, bienvenida la acusación. La verdad es que estoy convencido que con obras se logra que los ciudadanos progresen y vivan mejor”, dijo Peñalosa.
Lo cierto es que el tema de la construcción hizo parte estructural de su discurso, proferido en medio del evento realizado en la biblioteca Virgilio Barco de Bogotá. En otra parte, incluso prometió que en caso de ganar “los colombianos van a ver que sus impuestos se vuelven obras que les van a mejorar la vida, obras pensando en ellos y para ellos”.
Además, aseguró que construirá grandes parques naturales a las afueras de las ciudades para que “los ciudadanos puedan tener espacios de esparcimiento en contacto con la naturaleza”. En Twitter, por ejemplo, para respaldar sus palabras subió un video retratando algunos cambios físicos que tuvo la ciudad de Bogotá durante su administración.
Es importante destacar que, lejos de si estuvo bien o no su gestión, Enrique Peñalosa es reconocido entre los bogotanos por ser un auténtico “amigo del cemento”. Para cada quien, según su visión de ciudad, dicho factor puede ser una fortaleza o una debilidad, razón por la cual sus declaraciones fueron rápidamente motivo de debate.
No hay que olvidar que hay varias obras y decisiones de Peñalosa que algunos bogotanos consideran erradas hasta el día de hoy: como los bolardos de cemento (que aunque ha asegurado en varias ocasiones que no tuvo negocio con ello, sí fueron instalados en su administración y de forma ilógica en ocasiones), el Transmilenio y las lozas de las vías independientes para el servicio, así como la compra de vehículos diesel y no eléctricos para la nueva flota del sistema, algunas obras empezadas cerca (o en) humedales, entre otras cosas.