Los seguidores y amantes de las crónicas del periodista Alberto Salcedo Ramos, se mostraron bastante sorprendidos al conocer el relato de Amaranta Hank, Angie Castellanos y otras mujeres que lo denunciaron pública y penalmente por delitos sexuales, argumentando que usa su reconocimiento profesional para sobrepasarse con algunas jóvenes.
Las denuncias y relatos los dieron a conocer Las Igualadas, que a través de un video recopilaron los testimonios de aquellas mujeres que aseguran haber sido forzadas por el laureado periodista barranquillero a tener encuentros de tipo sexual.
Alejandra Umaña, o Amaranta Hank como se le conoce a esta periodista cucuteña y actriz de cine para adultos, recién comenzaba su carrera de comunicación social en 2013 cuando se le presentó la oportunidad de trabajar junto a Alberto Salcedo y fue allí que todo sucedió.
"Viajé a Bogotá para hacer parte del equipo de comunicaciones de Prisa Ediciones en noviembre de 2013", afirmó Umaña, quien fue asignada como asistente de Salcedo Ramos y otros escritores, por lo que comenzaron una estrecha relación laboral que permitió un acercamiento personal entre ambos, situación que para la entonces estudiante fue vista como una oportunidad de aprender por quien ha sido un referente académico en el periodismo.
Sin embargo, según el testimonio de Amaranta Hank, las intenciones del cronista de 57 años no eran compartir su conocimiento, sino por el contrario, aprovecharse de su reconocimiento para abusar sexualmente de ella.
"Me empujó contra la pared y empezó a besarme a la fuerza. Lo alejé pero me tomó con fuerza con sus manos grandes e intentó meter su lengua en mi boca, se alejó a los segundos cuando vio pasar un taxi y le sacó la mano para que nos llevara", relató Umaña a Las Igualadas.
Pero hubo otro intento de Salcedo para acercarse a su joven asistente, y ocurrió inmediatamente llegaron a su apartamento, donde le obligó a bajarse del taxi en el que venían luego de haberla intentado besar a la fuerza en una de sus citas.
"Desde los besos a la fuerza no entendía bien lo que pasaba. Estaba asimilando que si me iba, quizás, iba a perder la oportunidad de aprender directamente de un maestro como él. Tampoco quería que se quejara de mi en la editorial ni con los demás escritores, porque podía perder mi trabajo", agregó Umaña previo a explicar cómo, ya en el apartamento de Salcedo, este intenta abusar de ella, mientras que con algunas mentiras lo calma para poder salir del lugar.
Luego de este día, Alejandra asegura no haber vuelto a hablar con Alberto Salcedo y dice haber guardado silencio debido al temor que le causaba el no llegar a ser escritora por alguna diferencia con él.