El juicio más simbólico de la política colombiana acaba de dar un giro que pocos anticipaban.
Lo que comenzó como un proceso contra el expresidente Álvaro Uribe por presunta manipulación de testigos, ahora apunta también hacia su principal contradictor: el senador Iván Cepeda.
En la jornada número 43 del juicio, celebrada el 20 de mayo, la defensa de Uribe presentó tres testigos clave. El más explosivo: Óscar Monsalve, padre del exparamilitar Juan Guillermo Monsalve, testigo central del caso. Su declaración bajo juramento encendió las alarmas.
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Monsalve afirmó que el senador Cepeda les ofreció asilo político en Argentina y pagos mensuales por 1.200.000 pesos durante tres meses, a cambio de declarar contra Álvaro Uribe y su hermano Santiago. También aseguró que Cepeda les preguntó por actividades ilegales en la hacienda Guacharacas, propiedad de la familia Uribe, sugiriendo que se intentaba construir un relato inculpatorio desde cero.
La declaración no es menor. Pone en entredicho a quien ha liderado desde hace años la acusación contra Uribe y fortalece la tesis de la defensa: que hubo un intento sistemático, desde sectores políticos, de fabricar testimonios para vincular al expresidente con el paramilitarismo.
A esto se suman los testimonios técnicos de dos peritos presentados también ese día por la defensa:
• Carlos Fernando Salazar, auditor forense, expuso información extraída del celular del excongresista Álvaro Hernán Prada, buscando demostrar que no hubo ofrecimientos indebidos a testigos.
• Óscar Valero Loaiza, perito en análisis de comunicaciones, presentó su análisis de los chats entre Prada y alias “Caliche”, afirmando que no había evidencia de promesas o beneficios a cambio de declaraciones.