El mundo entero tiene su foco de atención puesto en el coronavirus, pues desde su aparición en la ciudad de Wuhan -China- la enfermedad ha llegado a contagiar a más de 135 mil personas hasta el día de hoy.
En un principio, algunas naciones de otros continentes consideraron que la probabilidad de que el virus llegara a sus territorios era remota y le desestimaron, sin embargo el COVID-19 ha tocado puertas en más de 125 países, generando fuertes reacciones económicas, sociales y políticas.
Las 3.170 muertes que ha causado, por el momento, y la complejidad en hallar una cura a corto plazo, son situaciones que no ayudan a aclarar un panorama nublado por el miedo y una muestra de ello son los desproporcionados abastecimientos de víveres y elementos de aseo que han hecho algunos ciudadanos en países como Colombia, con apenas 13 casos frente a los 17 mil que hay en Italia, nuevo foco del coronavirus.
Pero como dice el popular refrán: "no hay mal que por bien no venga".
El teletrabajo, la educación virtual y la descongestión en lugares públicos, así como el tener tiempo con la familia en medio de una jornada laboral o escolar, son apenas una muestra de las nuevas situaciones que están experimentando las personas actualmente.
La descontaminación del aire en China ha sido otro de los beneficios y unas fotografías publicadas el 28 de febrero por la Nasa han permitido observar la reducción de la taza de dióxido de nitrógeno (NO2) entre enero y febrero de este año.