En la mañana de este 11 de marzo la alcaldesa Claudia López, de Bogotá, llegó hasta el lugar en donde el policía Edwin Caro fue asesinado en medio de una balacera tras la cual fue capturado un ciudadano extranjero de nacionalidad venezolana y, allí, brindó una rueda de prensa en la que emitió agudas declaraciones.
Por una parte, la mandataria de la capital colombiana aseguró que aunque la mayoría de migrantes "son gente humilde huyendo de una dictadura, los hechos demuestran que una minoría de venezolanos, profundamente violentos, matan para robar o matan por una requisa".
Además, hizo un llamado al Gobierno Nacional para que brinde garantías a la seguridad de la población colombiana, en medio de lo que fue una crítica directa al estatuto temporal de protección para migrantes venezolanos, pues afirma que con la llegada masiva de pobladores extranjeros también aumenta la inseguridad.
"Son un factor de inseguridad enorme en nuestra ciudad. Bogotá y Colombia necesitan garantías. Así como se les ofrece todo a los venezolanos, los colombianos necesitamos garantías de que podemos vivir en paz en nuestro territorio”, agregó Claudia López.
De inmediato, estas declaraciones fueron objeto de crítica por parte de periodistas, políticos y otros ciudadanos, quienes calificaron sus palabras como un acto claro de xenofobia.
Una de las primeras voces en pronunciarse fue la de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, quien invitó a la alcaldesa a que "en lugar de culpar por xenofobia a los venezolanos", entre Gobierno Nacional y Administración Distrital se deben crear programas sociales de trabajo para vincular laboralmente a extranjeros y colombianos.
"Rechazamos contundentemente cualquier banda criminal o delincuencial en Bogotá, pero en lugar de culpar por xenofobia a los venezolanos, debemos diseñar programas sociales de trabajo para incorporarlos laboralmente, al igual que a nuestros informales en las calles", explicó la vicepresidenta de la República.