Más de siete años después del final de su emporio y la lucha jurídica contra Hyundai, Carlos Mattos sigue generando revolcones en el sistema judicial colombiano. En su momento, sus hechos de corrupción llevaron a la caída de varios funcionarios y ahora se repite la historia con la salida de sus cargos del director del INPEC, el general Mariano Botero, y el de la Cárcel la Picota, Wilmer José Ladron, así como varios dragoneantes e inspectores.
Lo cierto es, que esta nueva situación ha significado una auténtica tormenta al interior del Ministerio de Justicia, que se volvió el centro de las críticas luego de que la Unidad Investigativa de Caracol revelara cómo Mattos, que se suponía en calidad de preso, se paseaba con tranquilidad por Bogotá en vehículos oficiales del INPEC, con complicidad de varios funcionarios, recibiendo visitas en sus oficinas al norte de Bogotá e incluso caminando sin custodia como cualquier otro ciudadano en libertad.
Además de los dos funcionarios retirados de su cargo, Mattos fue enviado a la Cárcel de Máxima Seguridad de Cómbita y el ministro de Justicia, Wilson Ruiz, pidió una investigación por parte de la Fiscalía y la Contraloría “a los funcionarios del INPEC que dieron la orden para su salida del centro de reclusión y quienes estaban encargados de la vigilancia y custodia”.
Paradójicamente, cuando el INPEC se presentó para llevar a Mattos de La Picota a Cómbita, el otrora empresario vuelve a verse en mal estado de salud, despeinado y con voz afectada. Muy diferente a cómo aparecía en los videos de Caracol.
“Allí estará en un pabellón que ofrece todas las medidas de seguridad, con personal de custodia que brindará vigilancia permanente para evitar que se sigan presentando irregularidades en este caso (...) Será recluido en las mismas condiciones en las que se encuentran los demás privados de la libertad”, dijo el ministro Ruiz.
Con esto, por lo menos en un escenario ideal, se habría dado por terminado el episodio de beneficios carcelarios ilegales de Mattos. No obstante, el escándalo desató a su vez un ventilador dentro varios penales del país, ya que según el jefe de la cartera de justicia varios nombres sonados en casos de corrupción habrían estado gozando de privilegios especiales.
El muro de la fama de la burla a la justicia: Emilio Tapia, recordado corrupto del carrusel de contratación y ahora del escándalo de Centros Poblados y MinTIC; Eduardo Enrique Pulgar Daza, exsenador condenado por tráfico de influencias y soborno ; Juan José Valencia, alias ‘Falcon’, presunto narcotraficante del Clan del Golfo ; y Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias ‘Macaco’, exparamilitar y narcotraficante.