Aunque a la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño en agosto de 2022 se auguraba una ‘aplanadora’ en el Congreso de la República, por cuenta del gran acuerdo nacional pactado entre el jefe de Estado y los partidos políticos, a 12 meses de la primera administración progresista en Colombia la coalición de gobierno se encuentra más fragmentada que nunca y lo único claro es que las reformas del cambio no cuentan con los apoyos suficientes para atravesar su trámite en el legislativo.
Sin duda alguna, la manzana de la discordia fue, es y será en los meses venideros la reforma a la salud, liderada en un principio por la exministra Carolina Corcho. Misma que surtió fuertes discusiones durante la construcción de su articulado, no solo con los partidos políticos, sino también con los miembros del gabinete ministerial que, tanto en privado como en público, expresaron sus alertas respecto a los cambios que se formularon en materia de salud.
Quizá la primera advertencia de Petro a los partidos políticos, ante la falta de compromiso con las reformas, fue la salida (a menos de 7 meses de llegar al poder) del ministro de Educación Alejandro Gaviria, la ministra de Deporte María Isabel Urrutia y la ministra de Cultura Patricia Ariza. Un hecho que se registró el 27 de febrero de 2023 y que especialmente en los casos de Gaviria y Ariza generó bastante revuelo.
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En el caso de Gaviria, por ejemplo, fueron sus comentarios en contra de la Reforma de Salud los que le habrían costado el cargo.
Más adelante, fue la noche del 25 de abril de 2023 cuando nuevamente ante las críticas y sabotajes para el trámite de las reformas, así como el anuncio del Partido Conservador y de La U de no apoyar la reforma a la salud, Gustavo Petro rompió su coalición de gobierno solicitando la renuncia protocolaria de todos sus ministros y relevando de sus cargos a siete de sus jefes de cartera.
En dicha ocasión, bautizada por muchos como el ‘segundo remezón ministerial’, salieron de sus cargos algunos funcionarios que eran considerados fichas de partidos tradicionales, entre ellos el Partido de la U, Partido Conservador y Partido Liberal (aunque con algunas excepciones). Fueron exactamente los ministros Alfonso Prada, Guillermo Reyes, Arturo Luna, José Antonio Ocampo, así como las ministras Cecilia López, Sandra Urrutia y la misma Carolina Corcho, quienes tuvieron que abandonar sus cargos.