Emprender en Colombia no es una tarea sencilla, miles de colombianos día a día intentan crear empresas con el objetivo de mejorar sus finanzas e independizarse del mercado laboral.
El año pasado, de acuerdo con el Informe de Dinámica de Creación de Empresas hecho por Confecámaras, el país registró más de 310 mil nuevas compañías, esto supuso un incremento del 1% en comparación con el 2021.
Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que los colombianos intentan cada vez más materializar sus proyectos de negocio, encontrando mayoritariamente en la informalidad un escenario ideal para desarrollar sus ideas; no obstante, consolidarse y mantenerse en el mercado resulta el desafío más importante.
Una de las tantas ideas que surgen de las mentes colombianas, fue la de Serranía, una organización nueva en el mercado textil y de moda, pero que ha ganado terreno rápidamente y de apoco se hace un nombre en el sector.
Su gerente general, Andrés Vargas, pasó por los micrófonos de Kienyke.com y nos contó detalles de cómo surgió este proyecto; además habló sobre los aspectos que debe tener en cuenta un emprendedor al momento de iniciar su idea.
Resistir, persistir y nunca desistir: el nacimiento de Serranía
Ubicado a las afueras de Bogotá, más exactamente en Cajicá, se encuentran situadas las oficinas de Serranía, allí encontramos a Andrés, un bogotano de 43 años, administrador de profesión de la Universidad de los Andes y un emprendedor de tiempo completo. "El emprendimiento ha sido mi vida", afirma con determinación
"Soy emprendedor desde que tengo memoria. Cuando me gradué de la universidad, trabajé un par de años para una compañía y decidí independizarme. Empecé montando pequeños negocios en los que no me iba bien, abría y al año, dos o máximo tres años debía cerrarlos", dijo Andrés Vargas, fundador de Serranía.
Y es que Andrés al igual que miles de emprendedores, tuvo que ver fracasar y prosperar varias de sus ideas: fueron alrededor de 15 intentos de formalizar organizaciones y seis compañías que si lograron constituirse pero no continuar. Durante todo este camino Andrés se formó en un experto vendedor.
"Vender para mí siempre ha sido algo muy empírico, con el tiempo he logrado volverme más técnico. Un error que cometen mucho las personas que creen que saben vender, es considerarse buenos en esta práctica porque son extrovertidos y se les facilita hablar con otra gente, cuando realmente la venta es un proceso muy técnico donde se requiere teoría, manejo de objeciones, cierre de la venta, etc. Es un universo completo", afirmó Vargas.
En épocas de covid-19 donde los emprendimientos florecieron debido a que mucha gente perdió su trabajo, Andrés junto con su esposa llegaron a Serranía:
"Yo en plena pandemia trabajaba en consultoría para marketing, branding y ventas. Apenas inicia la emergencia sanitaria los clientes cancelaron todas los proyectos, tuve incertidumbre de cómo iba a comer y mantener a mi familia. En ese momento un vecino se encargaba de fabricar desinfectantes orgánicos, le empecé a comprar y a venderlos vía online. Arriesgamos nuestro últimos ahorros que eran 14 millones de pesos en esos desinfectantes, evidentemente fue un boom pero de tan solo unos meses", explica Andrés quien agrega:
"En ese e-commerce que habíamos creado, en esa tienda virtual, empezamos con mi esposa a probar alrededor de 200 productos para observar cuál podía pegar. Un día por razones del destino llegó a nosotros un saco de algodón perchado y lo probamos, afortunadamente le empezó a ir bien, decidimos sacarlo de esta tienda de elementos de limpieza y es cuando fundamos Serranía".