La Jurisdicción Especial par la Paz (JEP) anunció este jueves 15 de julio la segunda imputación por falsos positivos. Esta vez, en contra de 15 miembros del Ejército Nacional que hicieron parte del Batallón La Popa, ubicado en la ciudad de Valledupar (Cesar).
Estos cargos hacen parte de la investigación por los hechos registrados entre el 9 de enero de 2002 y el 9 de julio de 2005 dentro del subcaso Costa Caribe, una de las seis zonas priorizadas del Caso 03, denominado ‘Asesinatos y desapariciones forzadas presentados como bajas en combate por agentes del Estado’.
Esta segunda imputación por falsos positivos va en contra de dos tenientes coroneles, tres mayores, un teniente, dos subtenientes, dos sargentos primero, un sargento viceprimero, un cabo tercero y tres soldados profesionales que fueron declarados máximos responsables por su participación determinante en el asesinato de 127 personas en el norte de Cesar y el sur de La Guajira.
La JEP señaló que, al contrastar la información que hace parte del acervo probatorio, se determinó que cada uno de los imputados tuvo un rol esencial en la configuración de los patrones criminales y participó en conductas especialmente graves y representativas, "sin las cuales no se hubiera desarrollado y perpetuado el plan criminal".
Por esa razón, la Sala de Reconocimiento les imputó los delitos de homicidio en persona protegida y desaparición forzada contemplados en el Código Penal colombiano, así como los crímenes de lesa humanidad de asesinato y desaparición forzada de personas, y el crimen de guerra de homicidio.
Los 15 militares imputados por falsos positivos
Los imputados, en calidad de autores mediatos, son los tenientes coroneles Publio Hernán Mejía Gutiérrez, comandante del Batallón de Artillería No.2 La Popa (BAPOP) entre 2002 y 2003, y Juan Carlos Figueroa Suárez, quien lo sucedió entre 2004 y 2005.
El alto tribunal de justicia indicó que, del total de crímenes, 75 ocurrieron bajo el mando de Mejía Gutiérrez y 52 bajo el mando de Figueroa Suárez.
"En un gran número de los hechos ocurrió desaparición forzada. Los pueblos indígenas Wiwa y Kankuamo, especialmente, fueron víctimas de un daño grave, diferenciado y desproporcionado por parte de algunos integrantes de esta unidad militar", señaló.
Los demás militares llamados a responder por estos hechos, son: