¿En qué se parece el fútbol al Reino Animal, o, en qué coinciden dos mundos que parecen diferentes, pero en realidad son similares?
Tanto en el primero como en el segundo hay un mismo objetivo: ser el rey, exigir respeto y 'acabar' con quien está al frente. Pero, ¿a qué costo?
El Reino Animal nos enseña a cómo sobrevivir en un mismo hábitat. Nos dice que, a veces, para obtener un triunfo se debe pasar por encima del otro o, simplemente, mostrar qué tan fuerte es cada uno para quedarse con el territorio.
En el fútbol ocurre lo mismo... Para llegar a la cima debes 'pasar por encima de cualquiera', o por lo menos, ver cómo el otro pierde mientras tú triunfas. En el fútbol, como en el Reino Animal, del segundo para abajo todos son perdedores. Solo hay puesto para uno.
Ese tipo de triunfo ha llamado la atención en el actual director técnico de Junior de Barranquilla, Julio Comesaña. En su mente hay una pregunta constante que retumba su cabeza cada vez que mira hacia la ventana en busca de una respuesta.
"¿Por qué para ganar necesitas que alguien se vaya mal... se vaya derrotado?", señaló en diálogo con KienyKe.com.
Quizás 'profe' no hay razón alguna que explique de forma clara esta cuestión. Puede que solo sea un instinto de supervivencia.
Eso sí, tanto en el fútbol como en la vida los triunfos y las derrotas dejan enseñanzas; así como lo señaló el ex seleccionador nacional 'Pacho' Maturana con su famosa frase "perder es ganar un poco".
Precisamente, para Comesaña, el triunfo no es solo tocar la gloria con las manos y ganarse un reconocimiento. Va más allá de eso. Es "valorar al rival cuando le ganas. No hablar mal, respetarlo y ganar jugando en la cancha. Que quede la sensación de que sos merecedor de eso".
El fútbol es una pasión que despierta emociones y que traspasa fronteras. Es unión e inclusión. Es una forma de expresión que a través de goles y celebraciones se unen millones de corazones.
"El fútbol es un juego de errores. Quien cometa el menor error, gana", indicó el holandés Johan Cruyff años antes de su fallecimiento.
"Yo no me siento un entrenador uruguayo": Comesaña
Hace 72 años la ciudad de Montevideo, capital de Uruguay, vio nacer a Julio Comesaña. Por ese entonces el fútbol profesional colombiano apenas estaba iniciando y celebrando el primer campeonato que quedó en manos de Independiente Santa Fe, aquel 12 de diciembre de 1948.
Mientras en Colombia nuestros antepasados se vestían de gala para observar los primeros compromisos deportivos, en Uruguay ya sabían lo que era ser campeones del mundo 18 años atrás.
A medida que el fútbol colombiano iba creciendo, Julio Comesaña iba dando los primeros pasos en su vida personal y profesional.
Nació y estudió en su tierra hasta los 19 años, jugó con Racing de Uruguay y luego tomó sus maletas para emprender su propio camino por Argentina y Colombia.
En 1981 se dio cuenta que su cuerpo no era el mismo. Que a la hora de correr necesitaba de esa potencia que había perdido con el transcurrir de los años. Sin mucha bulla decidió dar un paso al costado, sacarse la pantaloneta y los guayos para incursionar desde la línea técnica.
En Uruguay se preparó durante dos años como director técnico. Adoptó varios conocimientos que luego fue desarrollando con sus diferentes equipos.
Analizó a sus rivales y hasta aprendió de ellos, así como también se dio cuenta que "no era entrenador de nada. Era un hombre que había jugado al fútbol y que me gustaba lo que hacía", resaltó.