En el corazón del sur de Bogotá, la historia de la Parroquia Santuario del Divino Niño no comenzó con grandes construcciones ni con multitudes, sino con un gesto sencillo de solidaridad: pan y chocolate para los niños. Así lo recuerda el padre salesiano Hernán Cardona, quien reconstruye los orígenes de una de las devociones más importantes de Colombia.
La historia se remonta a 1890, cuando los salesianos, comunidad fundada por San Juan Bosco, llegaron al país invitados por el gobierno colombiano y la Iglesia. Inicialmente se establecieron en el sector de La Candelaria, pero décadas después empezaron a mirar hacia el sur de la ciudad. “Desde 1915 algunos salesianos empezaron a fijarse en esta zona”, explica el padre Cardona, marcando el inicio de un proceso que cambiaría la historia religiosa de Bogotá.
El punto de quiebre llegó en 1935, cuando el sacerdote italiano Juan del Rizo llegó con una devoción aprendida en su país: la del Niño Jesús de Praga. Sin embargo, el contexto era muy distinto. “Había una diferencia muy grande entre esa imagen de príncipe y este territorio marginal”, señala el padre Cardona.
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Lejos de imponer una práctica religiosa, el padre del Rizo optó por una estrategia diferente: ayudar a los más necesitados.
Antes que construir un templo, el sacerdote convocó a la comunidad a una causa social. “Estos niños necesitan estudiar y para poder estudiar necesitan alimentarse”, les decía. Y así comenzó todo.
Los habitantes empezaron a llevar pan y chocolate, lo que permitió crear una pequeña escuela para niños vulnerables. Luego vino la invitación espiritual: quienes ayudaran podían pedirle al Divino Niño Jesús sus necesidades. Ese fue el verdadero nacimiento de la devoción.
De pequeña capilla a santuario masivo
En 1937 comenzó la construcción del templo, que fue inaugurado en 1941 por el obispo Juan Manuel González Arbeláez. Sin embargo, el crecimiento fue imparable. Entre 1945 y 1960, la afluencia de fieles aumentó de forma extraordinaria. “La gente empezó a llegar porque fue solidaria”, destaca el padre Cardona.