A lo largo de su vida, tanto en el M-19 como en su destacada carrera política, Gustavo Petro ha tenido una gran afinidad con Gabriel García Márquez y su obra literaria. No basta sino con hablar con quienes lo han acompañado, o escuchar sus intervenciones públicas, para notar la gran influencia que ha tenido el Nobel colombiano en su formación política.
Una cercanía que se cultivó temprano en la vida de Gustavo Petro cuando con algunas décadas de diferencia, terminó estudiando en el Colegio La Salle de Zipaquirá, anteriormente conocido como Liceo Nacional de Varones, claustro en el que García Márquez también adelantó estudios entre 1943 y 1946. Así se refirió Petro sobre el escritor colombiano en alguna oportunidad:
“Un hombre que, sin que él sepa, ha sido determinante en la construcción incluso de mi existencia, de mi vida política. Casi que lo aprendí a leer antes que cualquier texto de estudio en mi colegio (...) Fue allí en medio de esa magia que fui descubriendo conceptos políticos”, reveló Gustavo Petro en el 2013, cuando fungía como Alcalde de Bogotá, durante la develación de un monumento en honor al escritor oriundo de Aracataca, Magdalena.
Así mismo, ya durante sus años en la clandestinidad, García Márquez fue inspiración para varios de los alias de Gustavo Petro, siendo “Aureliano” y “Gabriel”, algunos de los nombres con los cuales se hizo conocer dentro de la guerrilla del M-19. No obstante, la afinidad de Petro y el escritor colombiano, ambos hombres de origen caribe, también atravesaría la soledad. Uno de los demonios tutelares de la obra garciamarquiana.
De hecho, pocas semanas atrás, en medio del escándalo judicial y familiar protagonizado por Nicolás Petro, hijo mayor del mandatario, el presidente también se refirió a la soledad y al poder, aludiendo quizá de manera inconsciente otro de los focos en la obra de García Márquez.