Varios ex dirigentes de la extinta guerrilla de las Farc pidieron perdón público, este 14 de septiembre, a todas las víctimas de secuestro y sus familias. En una declaración pública se comprometieron a contribuir en el esclarecimiento de ese delito.
“Reunidos quienes conformamos el antiguo Secretariado de las FARC-EP y quienes firmamos en 2016 el Acuerdo de Paz, estamos aquí para, desde lo más profundo de nuestro corazón, pedirle perdón público a todas nuestras víctimas de secuestro y a sus familias”, señalaron en una declaración pública.
La carta está firmada por quienes fueron altos mandos del grupo guerrillero y continúan adscritos al Acuerdo de Paz, Rodrigo Londoño Echeverry, conocido como Timochenko; Jaime Alberto Parra, Pablo Catatumbo Torres Victoria, Pastor Lisandro Alape Lascarro, Milton de Jesús Toncel Redondo, Juan Hermilo Cabrera, Julián Gallo Cubillos y Rodrigo Granda.
“Hoy, después de haber silenciado para siempre nuestros fusiles, en el sosiego de la vida civil que nos ha permitido la reflexión profunda sobre la guerra en la que participamos y fuimos protagonistas por más de 50 años, queremos decirles que el secuestro fue un gravísimo error del que no podemos sino arrepentirnos”, señalaron.
Justamente este lunes la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, quien estuvo seis años secuestrada por la Farc y liberada en 2006 durante la Operación Jaque, dialogó con la Comisión de la Verdad y señaló que “el secuestro es un asesinato”, entre otras frases de su reflexión sobre el doloroso flagelo del secuestro.
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“El secuestro sólo dejó una profunda herida en el alma de los afectados e hirió de muerte nuestra legitimidad y credibilidad”, señalaron los firmantes de la comunicación de la Farc. “Hoy día entendemos el dolor que les causamos a tantas familias, - hijos, hijas, madres, padres, hermanos y amigos, que vivieron un infierno esperando tener noticias de sus seres queridos: imaginando si están sanos y en qué condiciones estarían siendo sometidos a seguir la vida lejos de sus afectos de sus proyectos de sus mundos. Les arrebatamos lo más preciado: su libertad y su dignidad”, puntualizó la comunicación.
“Podemos imaginar el dolor profundo y la angustia de los hijos e hijas de tantos secuestrados por las FARC-EP. Sentimos como una daga en el corazón la vergüenza que nos produce no haber escuchado el clamor de Andrés Felipe Pérez, quien murió esperando reencontrarse con su padre. No podemos devolverles el tiempo arrebatado para evitar el dolor y las humillaciones que les causamos a todos los secuestrados”, agregaron.