Llegó el fin de semana y con él los días para disfrutar de un buen rato junto a sus seres queridos, acompañando el momento con esas comidas que tanto les gustan. No obstante, como suele suceder con todo aquello que se disfruta en exceso, en ocasiones se olvida lo poco nutritivos que pueden llegar a ser algunos de esos productos que se incluyen por defecto en la alimentación diaria.
Solo por dar un ejemplo, Nestlé, la multinacional de alimentos y bebidas más grande del mundo, reconoció en días pasados que el 66% de sus productos no son y nunca podrán llegar a ser saludables, según reveló un documento interno de la compañía divulgado por el diario británico Financial Times.
Dicho informe, que tenía como destinatarios a altos ejecutivos de la multinacional, describe que muchos de sus alimentos, incluyendo el 96% de sus bebidas y excluyendo el café puro, no alcanzan el umbral de “definición reconocida de salud”. Esta medición la realiza la compañía con base en una escala de 5 puntos, siendo 3,5 el puntaje necesario para considerarse saludable.
El mismo problema, agrega el medio británico, lo presentan el 99% de los productos de confitería y helados de la multinacional suiza y se excluyen todos aquellos productos relacionados con las líneas de nutrición médica, fórmula infantil y alimentos para mascotas.
Lo cierto es, que esta situación tiene especial importancia en un país como Colombia, sobre todo si se tiene en cuenta la gran cantidad de productos que ésta (y no solo ésta) compañía tienen fuertemente afianzados dentro del mercado colombiano y que son en una buena parte de los casos percibidos por los colombianos como productos saludables o no tan dañinos.
Esto es incluso más grave, si se tiene en cuenta que según la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional del ICBF, el 56,4% de la población colombiana entre los 18 y los 64 años de edad sufren de obesidad. Por otro lado, en niños de 5 a 12 años la obesidad alcanzó un 24,4%, mientras que en adolescentes hasta los 17 años esa cifra llegó al 17,9%.
Una deuda con la salud que había permanecido esquiva por años a causa de distintas razones y que hoy está a una sanción presidencial de empezar a ser pagada con la "Ley de comida chatarra”, aprobada en último debate por el Senado el pasado 17 de junio.
¿De qué se trata exactamente esta ley?
Esta nueva ley de la República, entre otras cosas, garantiza la implementación de un etiquetado frontal de advertencia que dé a conocer de manera simple a los consumidores el contenido nutricional real de los productos comestibles o bebidas ultraprocesadas.
Además, quiere aportar a la construcción de medidas eficientes que prevengan en la población colombiana Enfermedades No Transmisibles (ENT), como la obesidad, hipertensión, diabetes, entre otras, las cuales se relacionan principalmente con los malos hábitos alimenticios.
Igualmente, plantea que todos los productos comestibles o bebibles que superen los umbrales de procesamiento establecidos por el Ministerio de Salud, deberán implementar un etiquetado frontal donde se incorpore un sello de advertencia.
Ese etiquetado deberá ser de alto impacto preventivo, claro, visible, legible, de fácil identificación y comprensión para los consumidores, con mensajes inequívocos que adviertan al consumidor de los contenidos excesivos de nutrientes críticos.