Las fuertes lluvias registradas durante la madrugada de este miércoles 2 de septiembre provocaron el colapso del puente Ocal, en el municipio de Guayabetal, Cundinamarca, una estructura que desde hace varios días permanecía bajo alerta por el aumento de los caudales y la acumulación de material en la zona.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, informó que las precipitaciones se intensificaron en la provincia de Oriente y que la remoción de sedimentos a lo largo de las cuencas de los ríos Negro y Blanco terminó afectando el puente ubicado en el sector de El Ocal.
La pérdida de la estructura agrava las dificultades de movilidad que ya enfrentaban las comunidades rurales. El corredor permite el acceso a cerca de 11 veredas de Guayabetal y también tiene incidencia en la conectividad de comunidades de Acacías, Meta.
El puente Ocal ya estaba en riesgo
Desde finales de agosto, la Gobernación de Cundinamarca, junto con la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD) y autoridades locales, había advertido sobre el aumento de los caudales de los ríos Negro y Blanco y el riesgo para el puente Ocal.
El 27 de agosto se estableció paso controlado durante el día y cierre nocturno preventivo. Para el 30 de agosto, una evaluación técnica indicó que la estructura aún se encontraba en buen estado, aunque el nivel del río ya alcanzaba la superestructura y el tránsito seguía restringido.
El 31 de agosto, un censo preliminar estimó que cerca de 700 familias y 11 veredas tenían dificultades de movilidad. El Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU), Gestión del Riesgo departamental y la Jefatura de Gabinete evaluaban una ruta alterna y la instalación de una tarabita para movilizar alimentos y suministros.
La emergencia también afectó el acueducto de Guayabetal, por lo que las autoridades activaron un plan de contingencia con carrotanques para garantizar el abastecimiento de agua potable.