La tarde del miércoles 10 de diciembre comenzó como cualquier otra en el corregimiento de Mingueo, en el municipio de Dibulla, La Guajira. Pero en cuestión de minutos, la rutina de un barrio entero se transformó en angustia colectiva cuando Shelsy Navarro, una niña de apenas 3 años, desapareció sin dejar rastro. Horas después, su nombre se convertiría en el centro de una tragedia que hoy tiene conmocionado al departamento.
A primera hora de la tarde, la familia de Shelsy notó que la pequeña no estaba en la vivienda. Su madre, Liliana Ojeda Domínguez, recuerda que la niña había salido mientras ella y el padre permanecían en casa. "Cuando pregunté por ella, ya no estaba. Empezamos a buscarla, pero no aparecía. Ahí comenzó todo", contó luego a medios radiales.
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Entre la 1:00 y las 3:00 de la tarde, vecinos, conocidos y autoridades iniciaron una búsqueda contrarreloj. Se activó la ruta institucional, la Policía emitió un cartel de urgencia y el barrio Los Viveros se llenó de personas recorriendo callejones, patios y zonas baldías. Para la comunidad no era una niña más: al día siguiente celebraría su grado de preescolar, un día que nunca llegó.
Ocho horas de búsqueda y un hallazgo devastador
La noche cayó sin noticias alentadoras. Pero cerca de las 10:00–11:00 p. m., cuando revisaban nuevamente una zona cercana a la casa, los vecinos encontraron un costal. Dentro, estaba el cuerpo sin vida de la menor. El hallazgo se produjo en una vivienda ubicada entre 50 y 60 metros del hogar de Shelsy, un lugar donde, según residentes, se alojaba la persona que ahora es señalada por la comunidad.
El coronel Salomón Bello, comandante de la Policía en La Guajira, confirmó que equipos especializados llegaron al lugar para iniciar la investigación. La escena desató llanto, gritos y una ola de indignación que se multiplicó rápidamente.