Un helicóptero Black Hawk UH-60 de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional fue derribado en la vereda Los Toros, límites entre los municipios de Amalfi y Anorí, en el nordeste antioqueño. La aeronave brindaba apoyo en labores de erradicación manual de cultivos ilícitos cuando fue atacada con un dron.
Según confirmó el presidente Gustavo Petro, el atentado dejó ocho miembros de la policía muertos y 8 más heridos.
"Tenemos la lamentable noticia de ocho miembros de la policía muertos y 8 heridos, en el helicóptero cuya misión era llevar personal para erradicación de cultivos de hoja de coca en Amalfi. La autoría del hecho se atribuye al llamado frente 36 del EMC", escribió en su cuenta de X.
De acuerdo con versiones de inteligencia, la ofensiva contra la fuerza pública se desarrolló en dos fases: primero, integrantes del frente 36 de las disidencias de las Farc atacaron con tatucos a los policías que adelantaban la erradicación. Posteriormente, al llegar la aeronave de apoyo, fue impactada con un dron que golpeó el rotor de cola, lo que provocó su caída.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, denunció el atentado y señaló que este ataque evidencia la escalada violenta en la región: “Los policías fueron atacados por un dron. Es incierto aún el número de víctimas”, indicó en sus primeras declaraciones.