El lanchero que estuvo envuelto en la riña por el cobro de más de dos millones de pesos a unos turistas ecuatorianos por comerse dos mojarras y tomarse cuatro cervezas, rompió el silencio. En diálogo con Noticias Caracol, aseguró que él no comenzó la pelea y entregó una versión diferente a la de la mujer que denunció haber sido agredida.
Su nombre es Daniel Cervantes, trabaja desde hace varios años como lancero en Playa Blanca en la isla de Barú de Cartagena. Si bien estuvo allí presente, asegura que no fue él quien generó el millonario cobro a los turistas.
En cuanto al incidente con la mujer que grababa en su celular, explicó lo ocurrido: “se me pega atrás grabándome y le digo ‘me sigues grabando y te boto el teléfono’; me acerca el teléfono a la cara y lo manoteé. Cuando le manoteé el teléfono el marido me agredió, me tiró dos trompadas y yo me defendí”, dijo Cervantes a Noticias Caracol.
Sin embargo, esto difiere de la versión de la mujer que aseguró lo siguiente: “Cuando estoy grabando me tiró el celular, me dio un golpe en el pecho, obviamente mi esposo reacciona y sale agredido por el señor; después el señor nos intimida diciendo que nos va a apuñalear”.
“Playa Blanca está ganándose una mala fama y es una playa muy famosa que al tiempo nos dicen que vamos a quedar sin turistas y eso es algo que nos perjudica a todos nosotros los nativos, más que todo. Yo por lo mismo estoy dando mi cara. Como dice el dicho, el que nada debe nada teme”, resaltó el lanchero preocupado por la situación que se vive en la isla.
Vale la pena contar que para prevenir que se sigan registrando cobros excesivos a turistas en Cartagena, las autoridades decidieron habilitar puntos de atención al turista donde los visitantes pueden preguntar precios antes de consumirlos y en caso de algún incidente pueden comunicarse a la línea 315 694 2466.
Cobran más de dos millones por dos mojarras y cuatro cervezas en playa de Barú, Cartagena
La especulación en los precios de la comida y la bebida en las playas de Cartagena sigue dando de qué hablar. Esta vez fue una familia ecuatoriana la que se vio en medio de un embrollo porque un establecimiento les iba a cobrar 600 dólares por dos platos con mojarras y cuatro cervezas, un costo más que exagerado para lo que consumieron.