"La paz para Colombia" fue la consigna más repetida este miércoles en Buenaventura, ciudad donde se celebró la tregua entre dos bandas delincuenciales que ha supuesto 85 días sin homicidios y que le valió para convertirse en "un faro para alumbrar el camino" del país.
Pero la paz no sólo se habló, se lució en camisetas con mensajes en contra de la violencia, en carteles que llegaron desde otras regiones del país y con banderas de Colombia y Buenaventura, el principal puerto del país Pacífico que pasó de ser una de las ciudades más peligrosas de la nación andina y el mundo a ser el paradigma para "emancipar la región pacífica".
Así lo afirmó el presidente colombiano, Gustavo Petro, que viajó acompañado de la vicepresidenta, Francia Márquez, y el alto comisionado de Paz, Danilo Rueda, para poner en valor el esfuerzo que han hecho más de 1.700 jóvenes de las bandas 'Shotas' y 'Espartanos' para dejar de matarse entre ellos y abrazar la paz.
"Es un éxito que se debe a la decisión de las agrupaciones de no matarse entre sí, de dar un espacio, una oportunidad a la paz (...), eso tiene que premiarse, no castigarse", arguyó Petro subido a una tarima donde la marimba y el tambor armaron una fiesta minutos antes para celebrar este hito.
Este "proceso de paz urbano" es "inédito" y ha convertido a Buenaventura en "un faro que alumbra en el mundo que cada vez se llena más de conflicto", y para Colombia un gesto que "debe ser aplaudido porque se necesita reconciliación, perdonar".
Respirando Paz
"Los últimos registros señalan que se venían presentando 25 homicidios al mes, los enfrentamientos bélicos en las calles no nos permitían vivir en paz, salir en paz", continuó el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo, uno de los artífices de la paz.
Pero hoy celebró que "se han quitado las fronteras invisibles" y que este enclave del pacífico se ha convertido en una "inspiración para otros territorios el país".