La Feria de Cali 2025 llegó a su final con la Calle de la Feria como uno de los escenarios de cierre en espacio público. El 30 de diciembre, el barrio Obrero concentró un alto flujo de asistentes en una jornada de programación gratuita, con un operativo coordinado de logística, movilidad y seguridad.
Obrero, epicentro del cierre en espacio público
El cierre de La Feria de Cali suele sentirse en la calle. Por eso, la Calle de la Feria volvió a ubicarse en el barrio Obrero como punto de encuentro masivo, con un formato abierto que no depende de invitaciones ni de aforos cerrados. Es, en la práctica, un cierre colectivo: la gente llega, se queda, circula, se reconoce en la música y en el barrio.
El balance reportado por la organización registró 39.000 personas sumadas entre los dos días de conciertos. Solo el 30 de diciembre se estimó una asistencia de más de 29.000. Estas cifras no son un adorno: marcan la dimensión del evento y condicionan decisiones de control de accesos, manejo de flujos y tiempos de salida, especialmente en un sector que combina tradición salsera, residentes y visitantes.
Cifras claras y una lectura operativa
Más que hablar de “éxito” o “fracaso”, los números permiten una lectura directa: la feria mantiene eventos que convocan audiencias comparables a espectáculos privados, pero en un formato de acceso abierto. El reto no se limita a la tarima. También está en el entorno: circulación peatonal, puntos de apoyo, coordinación interinstitucional y atención de novedades para que el evento conviva con la dinámica del barrio.