Han pasado cuarenta años desde aquel 13 de noviembre de 1985 cuando el reloj marcaba las 3:06 p.m. en el municipio de Armero (Tolima). El olor azufrado proveniente del volcán Nevado del Ruíz, combinado con una lluvia extraña, compuesta por ceniza y pequeñas piedras, se apoderó de las calles y se intensificó a lo largo de la tarde.
La noche llegó… eran las 7:00 pm. y un mensaje urgente de la Cruz Roja en la radio local pedía la evacuación inmediata del pueblo. Dos horas después, a las 9:08 p.m. ocurre la explosión en el cráter con emisión de piroclastos (fragmentos sólidos de roca expulsados durante una erupción volcánica).
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22 minutos más tarde y a lo largo de 20 minutos más, hasta las 9:50 p.m., se produjo la mayor fase de la erupción. Fue solo hasta las 11:35 p.m. que los lahares, aquellos flujos de lodo y escombros volcánicos, sepultaron por completo a Armero.
El león que rugió después de 140 años
El Nevado del Ruiz, también conocido como ‘El león dormido’, volvió a registrar actividad sísmica, después de 140 años. Fue hasta el 22 de diciembre de 1984, fecha en la que tres sismos se registraron en esta zona del país, que las alarmas se encendieron nuevamente, desafortunadamente, sin mayor trascendencia hasta el día de la tragedia.
En la mañana de aquel 14 de noviembre todo era desolación, el alud que tapó por completo Armero y los territorios aledaños evidenció la magnitud de este suceso, la tristeza que embargó a más de 25.000 familias que perdieron sus seres queridos. Sin embargo, la pregunta que rondaba en todo el país era ¿se pudo prevenir? Años después, la respuesta es sí, pues se convertiría en la más grande lección que le dejó al país.
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De la catástrofe a las políticas públicas
La primera respuesta nacional del Estado a este hecho fue la Ley 46 de 1988, que creó el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (SNPAD). Dicha norma, establecería las bases la política nacional de gestión del riesgo de desastres y el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres que rige actualmente el país bajo la Ley 1523 de 2012.