En medio de una reñida agenda legislativa, el Congreso de la República revivió el proyecto de reforma laboral que meses atrás había sido archivado en la Comisión VII del Senado.
La iniciativa, impulsada inicialmente por el Gobierno Nacional, regresó al escenario político con una nueva ponencia mayoritaria presentada ante la Comisión IV del Senado, generando profundas divisiones dentro de las bancadas y reacciones encontradas por parte de los partidos.
El renacimiento del proyecto se dio en la plenaria del miércoles 14 de mayo, en la misma jornada en la que se hundió la propuesta de consulta popular promovida por el Gobierno, que buscaba llevar a votación ciudadana una serie de reformas sociales y laborales. El contraste entre el archivo de la consulta y el impulso a la ponencia laboral marca un punto de inflexión en la estrategia legislativa del Ejecutivo y sus aliados.
Una ponencia con herencia mixta
El nuevo texto, calificado como una "ponencia mayoritaria", retoma 73 artículos del documento aprobado previamente en la Cámara de Representantes, así como 10 de las 12 preguntas incluidas en el proyecto de consulta popular que no prosperó. Este enfoque ha sido interpretado como un intento por preservar elementos clave de la reforma original, a la vez que se adapta a las realidades políticas del Congreso.
Sin embargo, no todos los sectores están satisfechos con la propuesta. El partido Pacto Histórico, que fue el principal promotor de la reforma en sus inicios, anunció su ruptura con la ponencia mayoritaria al considerar que los cambios introducidos "desfiguran el espíritu original" del proyecto impulsado por el Gobierno. La senadora Aída Avella presentó una ponencia alternativa, que recoge el articulado aprobado por la Cámara y las 12 preguntas laborales de la fallida consulta popular, pero omite el texto archivado en la Comisión VII.