Abelardo de la Espriella se convirtió en el nuevo presidente electo de Colombia. El abogado y empresario, quien nunca ha ocupado un cargo público y hasta hace un año no había mostrado una aspiración política conocida, logró imponerse en las urnas tras una campaña vertiginosa que lo llevó a disputarle al uribismo el liderazgo de la derecha colombiana.
Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, De la Espriella se identifica más con la cultura caribeña, debido al origen de su familia, con raíces en Montería, Córdoba. En esa ciudad cursó el bachillerato y posteriormente se trasladó a Bogotá para estudiar Derecho en la Universidad Sergio Arboleda.
Su nombre se hizo conocido en el país por su trabajo como abogado en casos controvertidos. Entre ellos se recuerda la defensa del empresario colombo-venezolano Alex Saab, detenido en Estados Unidos, y la de David Murcia Guzmán, protagonista de la mayor estafa piramidal de Colombia.
También fue abogado en casos de alto impacto nacional, como el de Rosa Elvira Cely, víctima de feminicidio en 2012 en el Parque Nacional de Bogotá, y el de Natalia Ponce de León, sobreviviente de un ataque con ácido ocurrido en 2014.
De la Espriella está casado desde 2008 con la administradora de negocios Ana Lucía Pineda, con quien tiene cuatro hijos: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca.
Una campaña vertiginosa
Su llegada a la política fue reciente. En julio de 2025, De la Espriella inscribió su candidatura presidencial a través del movimiento Defensores de la Patria, con el argumento de que Colombia atravesaba “sus horas más oscuras”, en referencia al Gobierno de Gustavo Petro.
En apenas once meses, su carrera política tomó fuerza hasta convertirlo en una de las figuras más visibles de la nueva derecha. Su triunfo lo instala en el grupo de líderes considerados outsiders, con discursos comparados con los de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y hasta de Donald Trump en Estados Unidos, figura de la cual De la Espriella es admirador y además donante del Partido Republicano.