Momentos antes de que el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, se enfrente al inicio de su juicio por presunto fraude procesal y soborno a testigos, una declaración emitida desde su residencia en Llanogrande ha sacudido el escenario judicial colombiano.
Uribe, líder del Centro Democrático, ha arremetido contra lo que considera una persecución política por parte de sus opositores, insistiendo en que el proceso en su contra está influenciado por intereses políticos y plagado de irregularidades. Desde su hogar, el exmandatario afirmó que sus adversarios políticos se han convertido en sus acusadores judiciales, algunos de ellos con vínculos cercanos a grupos como las FARC.
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En un mensaje dirigido a sus compatriotas, Uribe reiteró su inocencia, negando haber buscado activamente testigos para su defensa. Sin embargo, reconoció haber solicitado verificar múltiples informaciones sobre presuntas ofertas de beneficios a reclusos a cambio de acusaciones en su contra, en lo que él considera un derecho irrenunciable de defender su honor.