En una entrevista con Los Informantes, la vicepresidenta Francia Márquez hizo un balance de lo que han sido sus tres años en el cargo. Entre confesiones personales, frustraciones políticas y reflexiones sobre el aprendizaje que le ha dejado la gestión, la líder caucana reconoció que su vida dio un giro radical desde que asumió la Vicepresidencia en agosto de 2022.
“Vivía sabroso antes, vine acá a sufrir. Ha sido una paridera muy berraca”, dijo con franqueza. La frase, dirigida a la periodista Nena Arrázola, resume el sentimiento de desgaste que ha acompañado su paso por el Gobierno.
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El reto del Ministerio de la Igualdad
Uno de los episodios más difíciles de su gestión fue la creación del Ministerio de la Igualdad, bandera de campaña y una de sus mayores apuestas. Aunque la iniciativa fue aprobada, Márquez relató que en el camino encontró obstáculos incluso dentro del propio Ejecutivo. Según dijo, tuvo tensiones con Laura Sarabia, entonces directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), a quien señaló de no brindarle el respaldo necesario.
“Sentí que fue una traba, que me puso obstáculos y no me ayudó. No tuve una aliada para avanzar”, aseguró. También cuestionó al Ministerio de Hacienda por entregar un concepto ambiguo de viabilidad fiscal, lo que abrió la puerta a demandas contra la iniciativa. Finalmente, la Corte Constitucional ordenó rehacer el proceso por incumplir el principio de planeación.
Consecuencias en lo personal y familiar
Más allá de la política, la vicepresidenta reconoció que el costo de estar en el poder ha sido doloroso para su vida privada. Relató que su madre tuvo que dejar su natal Suárez, Cauca, y que desde entonces le reprocha la decisión de haber aceptado el cargo. “Todavía me dice: ‘Mi vida cambió y se me volvió un infierno porque usted se metió en eso’”, contó.