Francia Márquez, vicepresidenta de la República, hizo un fuerte y contundente pronunciamiento sobre el Gobierno Nacional en un discurso en el auditorio de la Universidad Libre del sur de Cali, en medio de la apertura del encuentro ‘Juntas por la restauración de nuestra dignidad’, por la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes.
En el discurso, la vicepresidenta aseguró que: “hace algunos años fui la voz que recorrió el país, fui la cara de la esperanza. La mujer afrodescendiente que traía el eco de los ríos, de las casas humildes, de los saberes populares, de las manos callosas, de las mujeres que limpian las casas ajenas mientras sueñan con una vida digna. Pero pronto pasé de ser el fenómeno político, la heroína, a ser la 'traidora".
En esa línea, destacó que no hablaba solamente de ella, “vengo a hablar desde un cuerpo afrodescendiente, un cuerpo de mujer negra que ha sido celebrado, instrumentalizado, desgastado y desechado. Porque sí, esta historia empezó con una celebración. El día que ganamos la segunda vuelta fue un día que se nos permitió la presencia, pero no se nos reconoció".
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La vicepresidenta también señaló que en Colombia, “cuando una mujer negra asciende, la sospecha la persigue. El sistema no se pregunta por sus capacidades, sino por si está en el lugar que se merece. Si se sale del margen asignado, entonces es “arrogante”, “desleal”, “torpe”, “incapaz” y “peligrosa”.
Además, mencionó que “estamos viendo a líderes afrodescendientes participar en las dinámicas del poder, en gobiernos que se llaman progresistas, pero que aún cargan las marcas de un Estado racial. Como decía James Baldwin, no todo lo que se enfrenta se puede cambiar, pero nada puede cambiar hasta que se enfrenta. Y eso estamos haciendo hoy: enfrentando".
En otro momento, la funcionaria aclaró que no estaba en ese escenario para quedarse callada, “no voy a fingir que no duele, que no cansa, que no desgasta. Tengo ganas de gritar, tengo ganas de contarles cómo este país nos arrastra en sus narrativas de exclusión, nos asfixia en su desconfianza, y luego nos culpa por no respirar. ¿Cómo se elimina a una mujer negra del poder en una democracia contemporánea? Con narrativas que sirven de antesala para los explosivos o las balas. Narrativas que repiten: torpe, incapaz, desconfiable", desleal, traidora crean el terreno perfecto para que alguien considere que eliminándonos hace patria".