La respuesta corta está en 1998. La última vez que un vicepresidente ejerció efectivamente la Presidencia en Colombia fue en enero de ese año, cuando Carlos Lemos Simmonds asumió de manera temporal mientras Ernesto Samper se apartaba del cargo por una licencia médica de diez días. Pero si la pregunta apunta al último reemplazo con carácter definitivo, el antecedente cambia: hay que retroceder hasta 1900, cuando José Manuel Marroquín derrocó a Manuel Antonio Sanclemente y se quedó con el poder.
El punto de partida: no toda ausencia presidencial activa a la Vicepresidencia
Parte de la confusión sobre este tema nace de una idea equivocada: creer que cada vez que un presidente se ausenta, el vicepresidente queda automáticamente a cargo. La Constitución no dice eso. El artículo 202 establece que el vicepresidente reemplaza al presidente en sus faltas temporales o absolutas, pero también señala que no puede ejercer las funciones presidenciales cuando se trate del traslado del jefe de Estado al exterior, caso en el que opera la figura del ministro delegatario.
Esa diferencia importa porque reduce mucho el número de casos reales en que un vicepresidente entra a ejercer la Presidencia. No cualquier viaje, agenda internacional o salida breve activa la sucesión. Para que eso ocurra, tiene que configurarse una falta temporal o absoluta en los términos previstos por la Constitución.
1998, el último caso verificable bajo la Constitución vigente
El episodio más reciente ocurrió al final del gobierno de Ernesto Samper. En enero de 1998, Carlos Lemos asumió como presidente encargado durante una licencia médica de diez días concedida a Samper. La prensa de la época registró que Lemos ejercería la Presidencia entre el 14 y el 24 de enero, mientras el mandatario viajaba para someterse a chequeos médicos.
El dato no quedó solo en el plano político o protocolario. Durante esos días se expidieron decretos firmados por Lemos en ejercicio de funciones presidenciales. Entre ellos aparecen el Decreto 80 de 1998, del 13 de enero, y el Decreto 125 de 1998, del 16 de enero. Esa huella documental es la que permite ubicar 1998 como el último reemplazo verificable de un vicepresidente ejerciendo la Presidencia dentro del marco constitucional actual.