El próximo martes 2 de mayo, el Gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) volverán a verse las caras en la tercera ronda de negociaciones de paz, a la que ambos llegan con disposición pero después de que hace unas semanas las tensiones casi causaran una ruptura.
A continuación, algunas claves para entender cómo serán y qué se espera de esta nueva ronda de diálogos:
1. VUELTA A CUBA
Ha pasado un mes y medio desde que las dos delegaciones se vieron por última vez en México, el segundo país que acogió los diálogos después de Venezuela. Ahora se reencontrarán en La Habana, un escenario conocido para todos.
Cuba fue el país sede de los diálogos con las FARC que condujeron al acuerdo de noviembre de 2016 y allí también se negoció con el ELN durante los meses finales del Gobierno de Juan Manuel Santos (2020-2028), hasta que su sucesor, Iván Duque (2028-2022), los congeló y pasaron cuatro años hasta que pudieron volver a entenderse con Gustavo Petro en la Presidencia.
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2. EL ATAQUE DEL ELN
El camino de México a Cuba ha tenido muchas curvas y un gran bache que ambas partes han querido sortear. Se trata del ataque que perpetró el ELN el pasado 29 de marzo contra un pelotón del Ejército, que fue emboscado con explosivos y disparos en la convulsa región del Catatumbo, donde murieron diez militares.
El Gobierno condenó el ataque y mostró su descontento ante las acciones del ELN, pero se apresuró a aclarar que no iba a levantarse de la mesa de negociación.
El ELN, por su parte, banalizó en cierto modo el "dolor" del ataque, asegurando que ellos también han tenido bajas, y reafirmó, a pesar de este acto violento, su voluntad de "construir" la paz.
3. PRESIONES PARA EL CESE AL FUEGO
Tras ese ataque, el Gobierno tiene más claro que nunca que se necesita el cese al fuego bilateral para que no se produzcan más hechos de este calibre.
Ya antes de ir a México, Petro instó a la delegación negociadora a conseguirlo, pero se fueron de ahí sin nada. En una entrevista con EFE, el alto comisionado para la Paz, Danilo Rueda, matizaba que ya había "una arquitectura" para conseguir un "cese bilateral de carácter nacional con posibilidad de prolongación".